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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 7 de abril de 2009

UNA TORTOLA SIMPATICA

Un cuento, una historia, cosas que pasan ¿De verdad? O ¿En realidad es un cuento?
Era la primavera y como bien dice el refranero español: La primavera la sangre altera. Y debe de ser verdad, por que podemos ver como la naturaleza esta revuelta; Las plantas emergen de la tierra con fuerza, los árboles están cuajados de flores para dar paso al rico y jugoso fruto. Las aves revolotean por todas partes piando alegremente, las hembras pasan y vuelven a pasar batiendo sus alas para que los machos las cortejen, preparan sus nidos con amor para poder sacar adelante a todos sus polluelos.
Es una estación mágica, maravillosa, donde podemos ver alrededor nuestro una alfombra multicolor. La vida renace de nuevo.
Como no puede ser menos las palomas, las tórtolas, se hacen arrumacos en las ramas de los árboles. Ellas siempre van en parejas, de dos en dos y es muy bonito ver como se arrullan invitando al amor.
Hace unos días una niña le dijo a su madre que una de las tórtolas que frecuentaba su jardín la había visto a través de la ventana e hizo ademán de entrar dentro donde ella estaba.
La madre la escucho pero no hizo caso, la miro y le acaricio dulcemente sus cabellos como pensando que su hija le gustaba fantasear ¡Cosas de niños! Se marcho para seguir con el trabajo cotidiano de la casa.
Por la noche mientras la familia cenaba toda junta, la niña de nuevo relato lo que le había pasado con aquella tórtola. De nuevo la miraron y no hicieron ningún comentario.
Al día siguiente la niña se puso de nuevo otra vez en aquella habitación detrás de los cristales, la tórtola la vio y se puso en la barandilla de la terraza, levanto el vuelo y dio contra los cristales, la niña llamo a su madre - Mamá ¡mira ven! Esta la paloma. Sabes mamá debe de estar sola y por eso quiere entrar ¿No lo crees tu también?
Su madre fue hasta donde estaba aquella pequeña y efectivamente vio como el ave daba golpes con el pico contra el cristal como queriendo pasar dentro de la estancia.
Se quedo estupefacta al ver aquello - Ves mamá, no he mentido, quiere pasar aquí dentro con nosotros.
La madre no la dejo abrir los cristales, pero así estuvieron durante muchos días, cada tarde la tórtola iba y se quedaba durante unas horas en aquella terraza dando golpes con el pico. La niña a través de los cristales le hablaba y pensaba que iba por verla a ella.
¿Sera cosa de niños?

4 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Y el final de tu cuento, lo dejas a la imaginación del lector.
Pues mira yo creo que la tórtola iba a ver a la niña.
Me encanta el relato.
Una forta abraçada.Montserrat

Norma dijo...

No es cosa de niños. La conexión entre humanos y animales es muy real, más si el instinto se entremezcla con los sentimientos. Leyendo el cuento me espreso en decir, ...pobre la madre, que no supo ver.

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Gracias amiga, has sabido captar mi idea y eso me lleva a otra nueva entrada. Un abrazo Higorca

Uber Regé dijo...

¿Sabes que a mí me pasó algo muy parecido a la niña de tu cuento? Una tórtola entró por mi ventana, y con ella cambió mi vida. Son unos animales muy especiales, ahora tengo tres en casa, mi vida ha cambiado... y lo cuento incluso en mi blog. No, no escribo esto para promocionar nada, es solo que me ha sorprendido cómo la vida imita al Arte.