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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

viernes, 18 de enero de 2008

DE VUELTA A CASA -- Autor: Higorca

Nunca había estado tan enferma como estos últimos días, he pasado una crisis muy grave y no es cancer precisamente, a veces el solo pronunciar esa palabra se nos ponen los pelos de punta, sin pararnos a pensar que también hay otras "cosas" que se nos lleva sin apenas darnos cuenta y en pocos momentos. Eso me ha pasado a mí, sin pensarlo me iba de este alborotado mundo en un abrir y cerrar de ojos.
Uno de esos días cuando ya decían que había pasado el peligro pero no la crisis, mi marido me oía hablar algo raro, pero yo recuerdo la experiencia vivida como algo que jamás hubiera imaginado. Eso sí, no se si era lunes o martes o quizás otro día de la semana, tampoco cuanto duro, quiero decir si fueron pocos o muchos minutos, lo que si recuerdo porque lo viví es que me iba volando como si fuese una pluma, no pesaba nada y estaba en el espacio flotando hasta que llegue a un lugar donde todo era blanco, extraño. No lo había visto nunca y eso que he recorrido muchos lugares de este planeta.
Cuando llegue, al primero que vi fue a mi padre de pie, como si me estuviera esperando, a su lado mi madre con su sonrisa maravillosa, sus dientes de perlas que tanto me gustaba mirar cuando ella me sonreía, detrás mis abuelos, estaban igual como yo los había conocido, y los conocía muy bien ya que estuve conviviendo con ellos y estaban iguales, su cara bonachona, mi abuela materna con su pañuelo negro en la cabeza, vestida de negro, estaba muy guapa, mi hermano en el centro de todos, guapisimo con su amplia sonrisa, con esos ojos verdes dificiles de olvidar, estaba igual que cuando se fue para no volver.
Todos me miraban sonriendo, con la mano extendida, recuerdo que estuve hablando con ellos y a mi mamá le decía que se pusiese un poco de maquillaje, su cara estaba demasiado blanca y mi padre, con su porte de gran señor, su traje y la corbata, me hablaba pero no recuerdo que era lo que me estaba diciendo.
De pronto, me di la vuelta y les dije a todos, no quiero quedarme aunque esto sea el paraíso, necesito volver al infierno de todos los días, aquel calorcito es maravilloso, necesito más tiempo para terminar todas esas cosas que tengo a medias ¿lo compren deis? Adiós os quiero.
Luego me quede tranquila y mi marido me ha comentado que a partir de entonces fue cuando empecé a mejorar de verdad.
No fue una experiencia muy agradable, no quiero seguir pensando en ella, sus cara estaban blancas sin color, eso si todos sonreían como invitándome a seguir con ellos.
Que nadie compruebe una experiencia igual, es ezpeluznante y quizás a la vez te haga recapacitar de muchas cosas.