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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

jueves, 17 de julio de 2008

LA MEDICINA ES ALGO MAS

Aún recuerdo el día que llegamos a Pamplona, José y yo, dispuestos a "comernos el mundo". Bueno, a no dejarnos caer moralmente y a regresar a nuestra casa de nuevo, curado y siendo el mismo de siempre.
La verdad es que las noticias que nos dieron en el hospital cercano a nuestra casa no eran nada halagüeñas. En cambio al pasar el diagnostico por fax a la clínica de Pamplona fueron un poco mejores.
Nunca hay que perder la fe. Siempre hay que tenerla cerca y seguir adelante, eso es lo mejor de todo. Lo primero buscar soluciones de inmediato y eso fue lo que en ese momento decidimos.
Al llegar a la Clínica Universitaria de Navarra, sentí algo nuevo en mi, era como si en mi interior una voz me dijese que todo iba a ir bien. La verdad es que me sentía reconfortada.
Después de pasar la primera consulta en la que nos explicaron lo difícil que estaba todo, nos remitieron a la consulta de Radioterapia.
Casi no nos dio tiempo a sentarnos, nos llamaron para entrar, pasamos a una salita donde tuvimos que esperar unos momentos, al abrirse la puerta frente a nosotros pudimos ver a un hombre joven, guapo, distinguido, con una esmerada educación. Simplemente al ver su sonrisa ya te da la suficiente confianza en todo lo que el propone, el tratamiento que el indique a seguir sera efectivo.
Después de los saludos de rigor nos sentamos los tres, el doctor ya había estudiado ampliamente toda la documentación o informes que le había sido entregada de cada una de las pruebas que le habían hecho.
Con una humanidad infinita nos fue comentando todo lo que se podía hacer y las posibilidades que tenía de curación de momento nada se podía decir todavía, pero tampoco se podía perder la fe, la ciencia es algo prodigioso.
Tal como aquel doctor, que se llama Mauricio Cambeiro Vázquez nos iba hablando mi seguridad en su capacidad de curar y sanar era total, sabía que todo iba a salir bien.
Cada vez entre nosotros tres se iba creando un vinculo mas estrecho. José iba mejorando, el tratamiento fue duro, muy duro, pero esta vivo y esplendido, sigue trabajando y cada vez mejor, su pintura es maravillosa.
Todo ello gracias a un lugar, a un médico que además de saber el tratamiento más eficaz para ese tumor, supo contagiar a su paciente de una forma humana y con cariño ese afán de curación, aunque José nunca perdió las enormes ganas de vivir, además que cuando estaba delante de él pensaba que estaba hablando con su hijo.
Jamás pensó ni por un momento que nos iba a dejar. Mientras estuvo con el tratamiento de la Quimioterapia, todo su afán era pintar acuarelas. Pinto muchas, maravillosas, eso nos ayudo bastante, su moral era muy alta, pudo salir airoso de ese mal momento.
Siempre le daremos las gracias a la Ciencia, a un ser que nos acompaña en todo momento que es nuestra fe en la Virgen, y. sobre todo en esa persona magnífica, encantadora, llena de humanidad y volcado totalmente en su profesión. Consciente del trabajo que lleva entre-manos. Entregando su sabiduría y también ese cariño, esa amistad, su maravillosa sonrisa que en todo momento cura tanto como los tratamientos.
Hay que ser médico, pero ante todo ser persona y saber que lo que se tiene delante es otra persona llena de dolor, un dolor que es incógnita ante la palabra que todavía hoy nos da escalofrío, CANCER. La incertidumbre es lo peor que un ser humano puede tener.
El doctor Mauricio Cambeiro Vázquez, con una simpatía arrolladora sabe quitar del paciente, la incógnita y la incertidumbre, en cambio sabe entregar a cada uno de sus pacientes, el cariño, la humanidad, la sonrisa, la paciencia y todos los condimentos unidos para una total recuperación. Gracias a todos los que nos dieron ese calor que todos los humanos en un momento así necesitamos, el enfermo y a su vez los acompañantes.

1 comentario:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Higorca:Tus escritos, hacen limpiar mis ojos.Pues de ellos salen lágrimas pero de emoción.Es un regalo el haberte conocido.El dolor a veces nos hace crecer, conocer a personas buenas, y salir fortalecidos.Me alegro mucho de que tu marido esté bien.Montserrat