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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

lunes, 15 de diciembre de 2008

LAS FIESTAS DE NAVIDAD



Sin darnos cuenta llegan las fiestas más entrañables del año. Las fiestas en que la familia se reune, habla de mil temas, es como si no se viesen en todo el año. Claro que muchos no nos vemos nada más que en estas fiestas.
Se come, se bebe, se ríe y todo es en exceso, volvemos a lo mismo, es como si en todo el año, no se comiera, ni se bebiera, es como si solamente en estos días se viviera.
¿Por qué? Cuando lo preguntamos nadie responde, a lo más te dicen simplemente. Es Navidad.
Pero para mi es algo más, los recuerdos se agolpan en mi mente y casi siempre se me encoge el corazón, a veces pienso que deberían pasar rápidas, como en un suspiro. Luego, pienso y me digo en mi interior me gusta que lleguen. Me gusta poner el nacimiento, el Niño, en el centro de esos dos personajes que tanto amamos los católicos. La Virgen y San José, todo ello arropaditos por el buey y la mula, en ese pesebre donde María tuvo que parir a su hijo.
El Hijo de Dios hecho hombre.
Recuerdo en mi infancia cuando ayudaba a mi padre a montar el "pesebre" el belén. Me gustaba que él lo hiciera, solía empezar poniendo las montañas de corcho, y un río que bajaba y recorría todo aquel belén. Mi papá me había hecho un canalito de metal donde se podía tener agua, luego aquella maquinita la reciclaba y de nuevo pasaba, siempre corría agua por mi río, me pasaba las horas muertas mirando.
Y luego lo armaba, yo le ayudaba, cada vez que me pedía una de las figuritas yo la buscaba, las habíamos puesto sobre una mesa, estaban limpias y dispuestas.
Dentro del río poníamos los patitos y también había un puente y sobre el puente una señora con un cántaro sobre la cadera, estaba en una posición que se notaba que venía del pozo y era como si cruzara el río.
En las montañas poníamos musgo verde, mi padre me enseño a rociar todos los días un poco y con cuidado para que no se secara, también tenía rebaños de corderos y un pastor que los cuidaba. Y en el pueblo había una castañera, y figuras que iban y otras que venían. Y unas llevaban leña al hombro, otros la llevaban sobre un burro cargado.
También señoras que lavaban en la orilla de aquel río, y un pozo y al lado la samaritana, según me decía mi papá que me iba contando cada cosa que ponía, haciendo de ello un cuento para que los niños lo entendiéramos.
Colgábamos una estrella, bueno en realidad era un cometa grande para que los Reyes lo vieran bien y la siguieran para llegar a donde estaba el Niño, el Niño Dios, a ellos los colocábamos después de pasar el día de Año Nuevo poníamos los Reyes Magos cerca del portal.
Pero había algo que me encantaba y que todavía lo guardo. Era mi figura preferida, el caganet, el señor que estaba haciendo "sus cosas" con su culo al aire. Recuerdo que lo poníamos un poco escondido para que nadie le viera sus vergüenzas. Pero a mi me gustaba mucho y que narices me sigue gustando.
Mis figuras eran de barro, por alrededor de estos días, íbamos a comprar alguna que faltaba o que nos gustara. Cogíamos el metro en la puerta de casa y "ale" hasta Gracia, nos acompañaban el abuelo y mi primo, era toda una fiesta.
Preparábamos todo con la mayor ilusión. Le dábamos de comer todos los días "al tió" para luego hacerlo "cagar" la Noche buena.
"El tió" era un tronco bastante grande que esa noche lo sacaban los mayores muy tapadito, los niños con un palo en ristre le cantábamos para que nos diera golosinas, si no estábamos dispuestos a pegarle fuerte.
Todo era distinto. Maravillosos e inolvidables recuerdos. Ahora ya nada es igual, todo ha cambiado, no digo ni mejor ni peor, distinto.
Espero que todos disfruten en estos maravillosos días. Que sean felices y no abusemos mucho de todos esos manjares que nos están esperando.

lunes, 8 de diciembre de 2008

HOMENAJE A UN MAESTRO: AGUSTIN UBEDA

Ayer día 7 de diciembre del año en curso, 2008, fue un día muy bonito, algo que siempre recordaremos, claro los artistas que allí nos encontrábamos.
Amaneció un poco gris, parecía que iba a llover y en realidad caía un chirimiri inusual en la tierra de Don Quijote.
De pronto paro y todo se quedo calma, además no hacía frío, era un día estupendo, de invierno benigno. Más bien del sur de esta piel de toro. Pero no, estábamos en un lugar de La Mancha. En un pueblo donde vio la luz por primera vez ese maestro de pintura. Agustín Ubeda.
Su fama llego lejos, en vida (que es lo bonito) conocido en todo el mundo. De pequeño marcho a Madrid, allí hizo Bellas Artes en San Fernando. Aprovecho bien sus estudios, cuando termino, le fue concedida una beca y pudo viajar a París, la capital de la luz, del romanticismo y de muchas cosas más para todos aquello que hemos compartido ese trocito de Europa.
Luego vuelve a España, a Madrid de nuevo, le conceden una cátedra y puede desenvolver su trabajo magníficamente.
Siempre tiene la mirada (una mirada picaresca) sobre las mujeres, y, en ella basa su obra. Las pinta en multitud de formas y maneras, posturas y pensamientos, flotando y caminando, pero eso sí, siempre con el respeto debido, dándole el lugar preferente.
En el aula de trabajo conoce a una alumna, Carmen Morcillo, se cruzan sus miradas, se cruzan sus vidas y forman una familia y ella aún siendo una pintora de pro, sacrifica los pinceles y deja los lienzos para dedicarse de pleno en el hombre que ama, más tarde en los hijos que llegan fruto de sus amores.
Su pueblo nunca olvida a ese hombre que destaca en popularidad y llevando a Herencia por bandera. Le hace hijo predilecto y le pone una calle con su nombre en el centro de su villa natal.
También en el maravilloso parque del lugar restauran una antigua casa para ubicar en ella las exposiciones traídas hasta aquí de otros lugares. Y esa sala también tiene el honor de llevar su nombre, sala de exposiciones Agustín Ubeda. Otro reconocimiento más a ese gran artista. De nuevo su pueblo ha sabido dar agradecimiento a un buen trabajo.
Siempre estuvo presente aunque él no se prodigaba mucho por el lugar debido a su trabajo y compromisos sociales.
Finalizando el año 2007 fallece en su casa de Madrid, nos deja el hombre, pero nos deja todo su legado, su vida en cada uno de los cuadros pintados por él. Lo más grande que puede dejar una persona, su legado, su inmortalidad, lo que nunca muere.
Y de nuevo su pueblo le recuerda y deja en el lugar adecuado el poso que nunca desaparece. Una escultura de él, de Agustín, del hombre que lleno tantas páginas con su bien hacer, su buena obra.
La escultura encargo del ayuntamiento al escultor Don Francisco Arráez. Esplendida obra, buen trabajo, en bronce sí, pero antes modelado, trabajado con mimo el barro, dándole la vida, el calor necesario para luego pasarlo a bronce, un metal frío que también él, Paco le ha dado esa mirada, esa sonrisa que llena, en sus manos una paloma, el ave de la paz, o ¿Quizás para ellos significa algo más? Digo para el pintor en su día y para el escultor que bien lo conocía. Lo preguntare.
Vuelvo a esa escultura de mirada picaresca y cálida, su cabeza vuelta a esa sala que lleva su nombre. Todo ello una idea fantástica. Ubicada en el lugar perfecto.
Allí nos reunimos unos pocos compañeros de trabajo y sobre todo su familia, Carmen su viuda, sus hijos, sus nietos. Con la emoción en sus ojos llenos de lágrimas, en sus gestos de amor al marido, al padre, al abuelo.
Fueron unos momentos emocionantes para todos, también para el hombre que ha llevado con un trabajo magnifico hasta ese parque, hasta ese lugar emblemático al hombre, al artista, al pintor, al catedrático, pero sobre todo a la persona que fue Don Agustín Ubeda.
La viuda estuvo rodeada de sus hijos y nietos, pero también de autoridades que la arropaban y de un grupo de amigos que nos emocionamos al igual que ellos.
Bonito el día, también la lluvia respeto todo el rato, luego empezó de nuevo la lluvia como si quisiera dar la bienvenida al nuevo inquilino del parque de Herencia, el pueblo que le vio nacer.

jueves, 27 de noviembre de 2008

RECUERDO A UN AMIGO

A veces, las más se agolpan en mi memoria los recuerdos gratos de aquellos amigos que se fueron. Amigos y maestros, personas de aquellas que tenemos tanto que aprender.
No puedo olvidar todas las lecciones que he recibido, no solamente en mi trabajo, también en tantas cosas cotidianas del día a día. Lecciones que recibimos a diario de aquellos que nos precedieron y que quedaron en la memoria para siempre. Quisiera parecerme a ellos.
Hoy quiero recordar y agradecer con estas humildes letras a un amigo que se fue hace un tiempo.
Mario. Mario Seixas, un escultor fantástico, sus manos manejaban el barro de una forma magistral, de una tierra inerte, él, con sus manos y su calor parecía como si les diese vida.
En cada una de aquellas esculturas, de aquellas figuras ponía su alma. Les daba un movimiento que al mirarlas era como si se estuviera viendo una bailarina contorneandose, dando vueltas, bailando sobre un escenario. Aquellas piernas eran como si en realidad tuvieran movimiento.
Cada una de ellas era una historia de la vida. Recuerdo la primera vez que vi una exposición suya, fue en Bélgica. Había recibido uno de los tantos premios como poseía, Me impresiono, aquellas figuras ahora transformadas en bronce, elegantes y al mismo tiempo poderosas. Fue entonces cuando comenzo nuestra amistad,
Me viene a la memoria una de sus obras, no era muy grande, su título: El grito. Podíamos ver a un hombre de rodillas mirando al cielo, con la cara desencajada, los ojos saliéndose de las órbitas, los pómulos hundidos, la boca en forma para dar un grito, sus brazos en posición como pidiendo ayuda. Era algo grande.
Y no hablemos de sus maternidades, tratadas con el máximo respeto hacía la mujer y así se dejaban admirar aquellas figuras o esculturas. Eran tantas las que él había trabajado.
Tenía un estudio impresionante, al entrar todas aquellas figuras se transformaban,con la luz sus sombras estoy segura que se volvían humanas.
Poseedor de grandes premios internacionales. Era grande y como todos los grandes humilde y con un gran corazón, amigo de sus amigos, nunca olvidaba aquellos que le daban la mano, aunque esa mano fuese con una simple palabra. Entregaba su amistad.
Yo también te sigo respetando, te recuerdo como amigo, como maestro, como persona, fuiste valiente como militar y grande como escultor por eso Mario siempre estarás con nosotros, porque tus obras no han muerto, han resucitado y nos acompañan y es como si tú tampoco te hubieses ido. Gracias por dejarnos este legado.

jueves, 20 de noviembre de 2008

PUEDE SER UN CUENTO

Después de la guerra civil las familias no tenían muchas posibilidades, la pobreza estaba muy extendida por toda la península. Tenían que trabajar mucho y la mayoría de las veces ganaban poco.
Cualquier matrimonio, tenía varios hijos y no podían muchas veces dar todo lo que aquellos niños necesitaban.
La historia de hoy es como podría ser una tantas otras de aquella época. La que hoy nos atañe estaba formada por los padres y cuatro niños. Bueno eran tres niñas y un niño.
Jorge, ese era el nombre del niño que nos ocupa; aunque era el mayor todavía no tenía edad suficiente para poder trabajar en una de aquellas fábricas que habían cerca de su pueblo o en otro lugar cualquiera, o en otra cosa cualquiera. Era todavia un niño de nueve años, que al mirarlo parecia mucho más pequeño.
Sus ganas de jugar eran inmensas, como todos los niños a su edad. Aunque era pequeño se daba cuenta de la necesidad por la que pasaban e intentaba muchas veces ayudar a su madre, lo hacía todo de buena fe, pero transformaba las ayudas en juegos, era algo que no podía evitar, sin pensar en ningún momento el peligro que más de una vez con aquellos juegos corría. En primer lugar los juguetes no eran precisamente los mismos que los que ahora tienen los niños.
Por aquel entonces Jorge tenía que conformarse con juguetes que el mismo se hacía, jugar en la calle con otros niños, o como mucho, alguna vez su padre se lo llevaba con la bicicleta, eso si se celebraba alguna feria cerca del pueblo donde vivían, y, siempre que fuese en verano, ya que en invierno la nieve rodeaba todo y normalmente se quedaban aislados durante unos meses.
Claro que se daba cuenta de las necesidades que había en aquella humilde casa, sus padres con lo que trabajaban solamente les llegaba para lo más imprescindible. Esos alimentos básicos como son el pan y la leche.
Eso sí la casa estaba muy limpia. También ellos, sus hermanas y él iban muy limpios y sobre todo su madre se esforzaba en que las ropas estuvieran bien cosidas y limpias, cosa difícil, muy difícil con ellos ya que no paraban ni un momento, Jorge y sus hermanas siempre estaban pensando y llevando a cabo trastadas. Se llevaban poco tiempo uno del otro.
Tan pronto estaban subidos a un manzano cogiendo la fruta que podían para comérselo, claro, jamás robaban, pero como cosa de niños les gustaba el sabor agridulce de aquellas exquisitas manzanas que había en un pequeño huerto cerca de su casa.
Como tenían miedo que les sorprendiera el dueño y les tirara de las orejas o se lo dijese a sus padres, alguna vez la hermana pequeña se quedaba para mirar si alguien llegaba, en broma les llamaba diciendo que viene, que viene... Jorge se tiraba rápido del árbol y se rompía los pantalones o la camisa y a veces las dos cosas, cuando llegaba a casa su madre le pegaba y le chillaba.
El, pedía perdón y le prometía una y otra vez a su madre que no lo haría nunca más pero eso no era así, se le olvidaba muy pronto y de nuevo volvía con otra travesura.
Llegaba el invierno y como ya hemos dicho esa estación era muy cruda, la nieve se amontonaba en las calles y las casas se quedaban frías. Por eso en verano había que hacer acopio de leña y carbón para poder calentarse y poder hacer la comida en unas cocinas grandes de hierro o bien en chimenea, las dos cosas eran buenas para dar calor en aquellas humildes casas.
En verano Jorge tenía una misión concreta, recoger la carbonilla que soltaba la vagoneta cuando salía por la boca de la mina. Esa mina se encontraba a unos pocos kilómetros del lugar donde vivía, pero no protestaba, le gustaba ir, allí se juntaba con otros niños en la misma condición social que él, eran todos igual de traviesos, sus diabluras eran impresionantes.
Ese día hacía bastante calor, ya habían recogido el capazo que llevaban, era bastante gorda la carbonilla, su madre estaría contenta ya que la podían vender y tener un poco de dinero.
Cuando era muy fina o pequeña nadie la quería ya que se gastaba muy rápida, entonces se la quedaban para ellos, por el contrarió cuando era un poco más gruesa la podían vender y conseguir unas monedas que no iban mal del todo.
La mina estaba muy cerca del río, allí lavaban el carbón los mineros, pero también un poco más arriba estaba la compuerta del pantano, en realidad era bastante peligroso andar por aquellos lares y mucho más los niños.
Jorge y los otros rapaces ese día habían terminado pronto y pensarón en darse un baño en aquella aguas cristalinas, no lo pensarón dos veces y después de quitarse los pantalones y la camisa se metieron en el agua, como cosa de niños se echaban agua los unos a los otros, se lo estaban pasando bien, muy bien además aquello les serviría para ir un poco más limpios a casa.
Mientras jugaban no se dieron cuenta que habrían las compuertas, el agua bajaba como un torrente y Jorge se hundió hasta el fondo de aquel río que cada vez era más y más hondo. No se doy cuenta que era un pozo.
Quería salir, notaba que se ahogaba y en su pensamiento solamente una cosa, salir de aquel pozo que se lo estaba tragando, la luz de arriba cada vez la notaba más lejana.
Los otros compañeros le llamaban y él los oía pero nada podía hacer. De pronto algo se le ilumino, en segundos empezó a subir, agarrándose como pudo con las manos y los pies a las piedras y la carbonilla, fue subiendo y subiendo, hasta llegar arriba y poder sacar la cabeza, siguió arrastrándose hasta que llego a la orilla de aquel río y se quedo inerte.
Los compañeros no sabían que hacer lo movían, le llamaban, se sentaron encima de él para ver si podían sacar de alguna manera el agua que llevaba dentro.
Seguramente fueron segundos, pero a él le parecieron horas. De pronto se sentó sobre la tierra, fue respirando cada vez más normal hasta que se pudo poner en pie, los otros niños le miraban y no daban crédito a lo que estaban viendo, él les hizo jurar que no iban a decir nada a nadie. Así lo hicieron.
Ahora cuando Jorge lo recuerda todavía se impresiona y realmente no sabe como salió de aquel pozo que siempre lo dice se lo estaba tragando. Nunca se lo dijo a su madre, no quería hacerla sufrir.
¿Cuantas veces decimos que los niños tienen un Ángel de la guarda? A Jorge lo salvo, de lo contrario no hay explicación posible. Nunca más le ha gustado bañarse y muy pocas veces se le puede ver en una playa y lo que es peor, no soporta que cuando alguien se aleja nadando, el se marcha porque recuerda ese episodio de su vida.
Jorge creció y es un señor mayor, le tuvieron que operar de un oído ya que a consecuencia de aquello se le perforo el tímpano. Solamente él lo sabía.



martes, 18 de noviembre de 2008

TAMBIEN ES BONITO DAR LAS GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE TE RODEAN

Cuando has andado el camino dejando huellas, tras los kilómetros recorridos, miras atrás y te das cuenta que cada vez te alejas más de todo aquello que un día tuviste, amaste y viviste.
Te sientas, recuerdas, repasas y miras; miras a veces sin ver. Todo lo que una persona puede llegar a tener, vivencias que se han marcado en la piel. Creando, modelando, cada instante que la vida como si fuese un néctar se puede y te dá a sorber.
Miro a mi alrededor y encuentro que sin estar en la tierra que me vio nacer y crecer, nada me es extraño. Al revés.
Es como si un día lo hubiese soñado ¡Tal vez!
Ahora lejos de todo lo que yo amé. Mi alma esta tranquila, reposada y en paz. Aquí en La Mancha yo he vuelto a renacer.
Por eso hoy quiero dar las gracias a todas aquellas personas que me hicieron ver que nadie es extraño, por lejos que de los tuyos estés.
A mí, una simple persona me dieron a entender, su cariño, su amor, su forma de ser.

viernes, 14 de noviembre de 2008

KYOTO (JAPON)







Parque o templos de Kyoto



Seguimos con el viaje de nuestros amigos Andrés y María por tierras niponas. Durante tres días tuvieron la oportunidad de visitar Kyoto. Es una ciudad de ensueño. A ellos les pareció estar soñando. Era la estación de los cerezos en flor. Pasear por aquellos romanticos lugares con todos los árboles cuajados de flores blancas, de vez en cuando una brisa y al mover el aire las ramas los pétalos caían suavemente y parecía que estaba nevando.
Toda la ciudad es un santuario, un templo, algo maravilloso. Es una ciudad muy grande quizás tiene más de dos millones de habitantes.
Nuestros amigos no se cansaban de mirar y admirar cada rincón de aquella incomparable ciudad. Les acompañaban como en toda su visita por Japón, un Samurai y su concubina. Era una atención maravillosa de lo contrario no era posible poder visitar tantos templos, parques, santuarios, palacios y un largo etc., como se encuentran en ese paradisiaco lugar.
Los jardines o parques son algo extraordinario, todo esta sumamente cuidado, limpio, ordenado. Ellos adoran hasta las piedras que las ponen con una delicadeza y armonía cual si se tratara de un santuario.
María caminaba mirando todo con detenimiento. Aquellos pequeños ríos recorriendo los parques estaban llenos de unos peces de color oro unos, rojos, plateados, azules, blancos otros, eran enormes, paseaban tranquilamente por aquel agua transparente y cristalina, limpia, extraordinariamente limpia, el fondo de aquel riachuelo se podía ver perfectamente, sus piedras parecían medallas colocadas en todo aquel cauce.
María tocaba el brazo de Andrés para con un movimiento de cabeza señalar cualquiera de aquellas cosas bellas con que se tropezaban.
De vez en cuando lo cruzaba un pequeño puente, parecía hecho para una casa de muñecas, una mezcla de filigrana, todo ello trabajado con caña de bambú. En verdad daba, primero, como miedo de hablar por no romper aquel silencio sepulcral que aún estando lleno de gente paseando por aquellas sendas perfectamente marcadas se podía masticar, era un profundo silencio que invitaba a meditar.
Hasta el sol era dulce, suave, en aquel lugar, el aire estaba tranquilo, sereno, queriendo dar la bienvenida a todos aquellos paseantes y visitantes de tantos lugares sagrados como en aquel recinto se podía encontrar.
Entraron en uno de los templos. El samurai, cogió unas cuantas de aquellas pequeñas velas que se encontraban en la entrada sobre una pequeña fuente alargada. Lo mismo que él, todos los japoneses que entraban la cogían, la encendían con otra y la colocaban en la enorme palmatoria, delante del altar donde se encontraba buda. Ellos que son o budistas o taoístas.
Bueno la verdad es que María que es tan curiosa pregunto y el samurai que les acompañaba les explico que lo más normal es que nacen budistas y mueren taoístas. Cada uno debe ser fiel a sus creencias.
Entraron en otro donde una multitud estaban orando delante de un altar donde se podía ver cien budas, les comentaron que eran mujeres, todos ellas de oro, las paredes estaban todas pintadas con flores y con figuras delante de unos paisajes preciosos, todo ello hecho con lacas, aquello tenía una antiguedad impensable.
Para entrar debías coger unos calzos de plásticos para ponerlos en los pies, de esa forma nada se manchaba.
Los dos, Andrés y María se miraban, eran incapaces de hablar, se podía mirar a cualquier lugar. En el parque, quiere decirse fuera de los templos, no había nada, nada en el suelo, nadie era capaz de tirar absolutamente nada, ni al suelo y tampoco a ningún sitio de aquel sagrado recinto.
Trabajan los árboles primorosamente, llevan las ramas con alambres haciendo las formas que ellos consideran más bonitas, tienen un gusto exquisito para la decoración, de todo. Un sueño, un verdadero sueño.
Aquel inmenso jardín no se podía ver todo en una hora, no ni mucho menos, se tiene que pasear y pasar por un montón de sendas, por que no solamente son las plantas, que cada una es más bonita que otra, cada árbol es distinto de otro, pero cada pocos metros podemos ver un puente que cruza ese río y cada puente es una maravilla. Un templo que se puede entrar, unos llenos de budas o dioses que ellos adoran. Otros están vacíos, pero por pequeño que sea aquello que se encuentre dentro, ellos oran.
En otros celebran la ceremonia del te. Cuando Andrés se dio cuenta que allí donde habían entrado era esa ceremonia, se puso a temblar ya que lo pasaba bastante mal, había que estar bastante rato sentado sobre las piernas, ellos no estaban acostumbrados y terminaban con mucho dolor, cuando se levantaban casi no podían andar. Pero ya estaban dentro, así que no tuvo más remedio que aguantar un poco. Es una ceremonia muy bonita. Seguiremos con la visita a Kyoto

domingo, 2 de noviembre de 2008

PEQUEÑO HOMENAJE A NUESTRA REINA DOÑA SOFIA

Hoy quiero rendir un pequeño homenaje a una mujer que es el espejo de muchas otras, no solo de España, también allende nuestras fronteras. Ella es Doña Sofia Reina de España.
A veces he pensado y pienso, que tiene que ser muy difícil ser una persona con su cargo. ¿Se ha parado alguien a pensar? ¡Qué fácil es criticar a los demás! ¿Nos hemos visto alguien nuestra propia joroba? ¿Nos hemos parado a pensar cuanto nos gusta a todos el protagonismo? Gente que nada tiene de que presumir y que quiere estar por encima de todos los demás.
Ella, Doña Sofia, es grande y por ese motivo es humilde.
Es verdad que nació en una cuna o mejor en una familia donde la enseñaron a ser una persona de bien, o lo que muchos dirían, a ser una princesa. Yo no pienso que la enseñaran a ser princesa, sus padres supieron darle la mano para que tuviese una educación digna de su cargo. Yo opino que digna de ser una persona llena de cualidades.
Nos ha demostrado que puede estar en cualquier lugar. Viajar por los países más pobres y al mismo tiempo saber estar en el salón del mandatario de más alto cargo. Es maravillosa, como mujer, como madre, ahora como abuela y sobre todo ante el cargo que ocupa en España.
Su sonrisa nos ha reconfortado en muchos momentos de nuestra vida, sus lágrimas nos han conmovido en circunstancias dolorosas, la hemos podido ver cerca de aquellos que han sufrido y en cambio la hemos podido ver disfrutando en aquellos puntos que tanto le gustan. Montar a caballo, cogida al timón de un velero, por ejemplo.
Setenta años, señora, esplendidos, con una lucidez maravillosa, trabajadora incansable en todas esas causas por las que tanto lucha, también como todos bien sabemos por esa música que le llena.
Gracias señora por ser como es, no pierda nunca esa ilusión, siempre sera joven, joven como yo la veo, llena de vida, de alegría, de sentimientos.
Y no haga caso de aquellos que no son nadie y quieren ser a costa de cualquier precio sin importar el dolor que pueda causar a los demás. FELIZ CUMPLEAÑOS MAJESTAD

lunes, 20 de octubre de 2008

INAGURACION DE UN PUENTE

Pequeños samurais



Comida inaguración con samurais




Folclore o danza china
Inaguración puente Akashi


Andrés y María, llevaban ya unos días en el país del sol naciente, habían visitado bastantes rincones, todos ellos de un gusto exquisito.
Ese día estaban invitados a la inauguración del puente colgante más largo del mundo. En la ciudad de Akashi-Kaikyo. Llegaron acompañados por la interprete y guía que le habían asignado, de otra forma hubiese sido un poco difícil para ellos moverse por esos lares ya que todos los letreros estaban en japones y alguno, los menos, en ingles.
Para ir a esa ciudad, tomaron el tren (es el medio de locomoción más usado en ese país)
Todos los nipones lo utilizan, es moderno, rápido y muy limpio. Una curiosidad de las estaciones japonesas son, en todos los andenes tienen puestas una serie de señales en color y también en relieve para que al pisar, las personas invidentes puedan notar al caminar bajo sus pies estas estrías o marcas. Unas indican donde va a estar la puerta, otras a lo largo de todo el anden les indica que están cerca de la vía y no deben arrimarse a ella. Es fantástico lo bien preparado que tienen todo para las personas que tienen algún tipo de minusvalia. Creo que deberíamos aprender todos un poco de ellos sobre ese particular.
También los que afortunadamente pueden ver saben en todo momento donde paran cada una de las puertas del tren que esperan. Todo es perfecto no falla ni un milímetro.
El tren que estaban esperando iba a "tope" la gente no se podía mover, María se quedo en un rincón del vagón esperando no despistarse ya que Andrés estaba un poquito más lejos. Ella, además de estar en un rincón no podía moverse tenía una pierna muy separada de la otra. En una palabra terrorífico.
El único que se pudo sentar fue el samurai que les acompañaba. La guia era su concubina (Otro día hablaremos de eso)
Por fin llegaron hasta el lugar donde se iba a celebrar toda la fiesta y la inauguración.
Ellos tenían reservadas las sillas para sentarse en las primeras filas ya que iban con la comitiva gubernamental. Eso quería decir que lo iban a ver bien ya que lo habían preparado en la arena, a la orilla del mar, ya que el puente iba de una isla a otra.
Había un escenario preparado frente a los asientos donde se sentiría el público.
Empezaron los actos. En primer lugar actuaron los samurai, la actuación, era un simulacro de aquellos ancestrales guerreros. Hace años que no lo son, pero el verdadero samurai (ya que es una clase social) van por la calle vestidos como tal.
Son muy respetados, hasta tal punto que cuando suben al tren o entran en un lugar público. Las señoras, o señoritas se levantan para dejarles el asiento, ya puede ser la mujer muy mayor , eso no importa, se levantan.
Bueno pues, allí, en aquel escenario estaban ellos, los samurai, dispuestos a luchar o, a pelear, vestidos de negro con la ropa amplia, en verdad imponían el verlos así, claro que allí era todo ficticio, solamente era una exibición. Primero actuaron los mayores, luego seguirían los niños, porque, claro, los hijos varones siguen la tradición de los padres.
Las katanas parecían volar, un escalofrío recorría el cuerpo de María, ella sabía que era todo una ficción, pero estaba tan bien estudiado que daba frío cuando les ponía, o ponían ese tipo de espada sobre el cuello del contrario, parecía que en un momento iba a salir despedida del cuerpo. No la katana, lo que parecía que iba a salir despedida era la cabeza.
Después actuaban los niños, ataviados igual que los mayores, dispuestos a la lucha, era algo duro, y al mismo tiempo impresionante.
Para finalizar su trabajo, subieron un padre con su hijo, un niño de corta edad, cada uno con la katana en la mano, era impresionante
También habían venido unas bailarinas chinas, un tipo de folclore del país, eso sí, ataviadas con el traje de Mao, todos en colores pasteles. Bailaban una danza que más bien parecía aires marciales.
Por fin la inauguración del puente y la salida en coche para cruzar de una isla a otra, nunca borraran de su mente Andrés y María aquel día.
Cuando las autoridades de nuevo estaban de vuelta, habían recorrido el puente nuevo, se deshizo la comitiva para que cada uno fuese a donde mejor le pareciese, o donde estuviese invitado.
Andrés y su mujer se acercaron hasta donde estaban los samurais que habían actuado en el escenario, (les habían invitado a través de la guia y del samurai jefe) a comer con ellos y sobre todo a la ceremonia del te.
Andrés pensaba para si mismo, si donde iban había mesa al estilo europeo y de lo contrario al estilo japones.
Cuando llegaron al restaurante pudieron darse cuenta que había mesa, como diríamos nosotros, normal.
A María le gustaba la ceremonia del te por el contrario esa ceremonia, al pobre Andrés se le hacía muy larga, ya que la forma de sentarse para la misma, para los europeos no es fácil.
Pasaron el día rápido y muy interesante, se podía aprender mucho sobre la cultura japonesa estando junto a ellos e integrándote como uno más.
Cuando llegaron al hotel, ese sí era estilo europeo, afortunadamente. Cuando llegaron se dieron una buena ducha antes de bajar a cenar, estaban realmente cansados, seguramente si hubiesen estado solos lo más fácil hubiese sido acostarse de inmediato, pero el protocolo les llamaba, tenían que seguir las normas.

martes, 14 de octubre de 2008

UN PASEO POR JAPON

Foto de Osaka (Japón)

Nos parecía un sueño, teníamos que pincharnos para saber si era cierto. Pero sí, era verdad, estábamos preparando todo lo necesario para ese viaje.
María estaba loca de contenta, habían sido invitados a pasar unos días en ese misterioso país. ¿Misterioso? Más bien enigmático. Una cultura distinta, totalmente opuesta a la Europea, y, si ya decimos España...
Mientras hablaba con su pareja, no podía dejar de pensar todas las horas de vuelo que tenían que pasar. Verdaderamente a ella no le importaba mucho, se sentía cómoda en el avión, pero no era lo mismo para su marido. Andrés no decía nada, claramente, pero todos los que le conocían sabían que no le gustaba nada volar y que tenía bastante miedo. Claro como era hombre lo mejor era callar y dejar que cada uno pensara lo que más le interesara.
Llegó el gran día, se pusieron en marcha rumbo al aeropuerto. Madrid - Londres, y, después de un buen rato en el aeropuerto londinense seguirían el camino, Londres - Osaka.
Una vez allí los estarían esperando, además llevaban una carta junto con el pasaporte que le habían enviado el gobierno japones, nadie les molestaría y seria mucho más fácil en pasar por la aduana.
¡Menos mal!, pensaron ellos.
El vuelo hasta Londres, fue muy bueno, llegaron rápidos, hablando casi no se dieron cuenta, bajaron del avión, les estaban esperando para acompañarlos hasta el otro aeropuerto donde tenían que embarcar rumbo a Osaka.
Cogieron un autobús para el traslado, la persona que les acompañaba no se quería marchar hasta que no subieran de nuevo al otro avión, se lo habían encargado encarecidamente. Era una jovencita japonesa muy atractiva, educada y sobre todo muy simpática.
Como era temprano les invito a dar una vuelta por las tiendas que habían en aquel inmenso aeropuerto.
Se encontraban toda clase de tiendas en aquel recinto, bueno inmenso recinto, era maravilloso. En la época en que ellos estaban viajando era muy distinto de esta actual, así que aquello les parecía fantástico y eso que estaban acostumbrados a viajar por muchas partes del mundo. Pero aquello era distinto o quizás ¿A ellos les parecía? Ya que nunca hubieran pensado en aquel maravilloso viaje, era como una nueva luna de miel, pero eso sí con unos premios por el medio.
En verdad era un sueño.
En cierta manera, María ya tenía ganas de llegar, de ver lo que les esperaba, y todo aquello que durante unos días iban a vivir. Estaba sumamente nerviosa. Pero tenía que esperar casi un día para saberlo.
Aquel paseo por todos aquellos escaparates, les hizo el tiempo de espera mucho más corto. Todavía pudieron tomar un bocadillo que compraron en uno de los muchos bares que allí habían.
-María dirigiéndose a su marido y a la otra persona que estaba junto a ellos, dijo: Esta muy bueno este bocadillo, luego dicen que solamente en España se come bien, creo que se tiene que saber buscar ¿No crees Andrés?
-Si, si, claro, llevas razón.
Por fin era la hora de embarcar de nuevo, la azafata les acompaño hasta el pasillo donde tenían que subir.
Se despidieron y siguieron por la escalerilla que les conducía al aparato, se pusieron en la fila, había bastante gente esperando.
Andrés se sentó en la ventanilla. -Claro, sera para saltar el primero si pasa algo. Le comento riendo María.
Aquel vuelo era largo, no se podía estar todo el tiempo sentada, era horroroso, así que de vez en cuando María se levantaba y andaba además se fumaba un cigarro en el lugar donde estaba permitido. Por entonces todavía no estaba prohibido fumar.
Era apasionante mirar por la ventanilla, ir por encima de las nubes, parecía que se estaba volando entre un montón de nata. Y lo más interesante era que no se hizo la noche en ningún momento, siempre fuimos de día, solamente un rato no se pudo subir la cortinilla ya que el reflejo de la nieve al pasar por Siberia era peligroso para la vista, por lo menos eso fue lo que a través de los altavoces dijeron a todos. Luego vieron como el sol nacía, alumbraba, era maravilloso.
Andrés se cansaba tantas horas en el enorme avión que se mantenía en el aire airosamente, sin ningún problema, como un pájaro que llevara una pequeña paja en su pico.
Después de dormir, comer, fumar, ver películas en la pantalla y oír de vez en cuando la voz de la azafata o del capitán que se dirigía a todos los pasajeros para anunciar por donde se iba pasando, o si se entraba en una tormenta o turbulencia que afortunadamente no paso, fue un viaje estupendo.
Por fin la azafata anuncio que estaban llegando a destino.
Andrés subió la cortinilla y pudieron ver como el avión iba bajando lentamente, lo excepcional era que debajo estaba el mar y parecía que iban para sobre la inmensidad del mismo.
Las pistas de aterrizaje estaban dentro de ese mar, así el enorme pájaro se poso en una de ellas, habían llegado a su destino, un nuevo destino, de los muchos que habían tenido y quizás los que iban a tener. Habían llegado a Osaka

jueves, 25 de septiembre de 2008

LA VIRGEN DE LAS MERCEDES

Ayer, día 24 de septiembre, fue el día de la Virgen de las Mercedes. En muchos lugares de nuestra piel de toro se celebraban las fiestas, las ferias o bien la fiesta mayor. Todo depende de la comunidad en la que nos encontremos.
En la nuestra las "llaman" Ferias.
Terminan todos los actos su día, y es entonces cuando sale la Señora con su Niño en los brazos, por las calles de su pueblo. Maravillosa, elegante, majestuosa.
Además de tener una cara preciosa, su vestido, es esplendido. En una palabra nuestra Madre es más que eso, nuestra reina.
Nombrada alcaldesa perpetua y honorífica, sale a ver a todos sus vecinos, acompañada de la banda de música y de sus damas que elegantemente vestidas con peineta y mantilla, la preceden, abren paso para que todos aquellos que estamos esperando podamos recibir su bendición. La bendición de la Madre, su beso de amor.
Ayer cuando la vimos salir ricamente engalanada con su blanca mantilla y su corona maravillosa de plata, en filigrana, regalo de un hijo del pueblo que fue su fiel servidor. Jesús Viso. Una persona que desde muy pequeño adoraba a su madre del cielo, también era un buen hijo, no tenía hermanos y decidió que cuando terminara de cuidar a sus padres aquí en la tierra, se dedicaría de lleno a la Virgen de las Mercedes, la patrona del pueblo que le vio nacer.
Así fue, cuando se marcharon sus progenitores él entro en el convento para cumplir su misión , consagrarse de lleno a la Merced, o lo que es lo mismo ser un buen P Mercedario.
Le gustaban las fiestas de su pueblo. Cuando llegaba el día en que la Hermosona (como él la llamaba) Jesús iba detrás durante toda la procesión, rezaba, le cantaba y le decía unos "piropos" preciosos, sentía en lo más profundo de su alma un cariño inmenso a la Virgen Manchega.
Ayer, cuando vi salir a nuestra Virgen, tan guapa, me vino a la mente ese hombre que nos ha dejado este año, pensé que seguramente estaría a su lado, por eso estaba todavía más esplendida.
Nadie se dio cuenta de que unas furtivas lágrimas rodaban por mis mejillas, recordando las procesiones anteriores, tan llenas de alegría.
Yo, hoy quiero hacer un pequeño homenaje a nuestra Madre y a ese hijo que tanto la adoraba. Jesús Viso, un panadero humilde que elevo sus cantos a lo más alto, hasta el infinito para poder ser oído por todos.

domingo, 14 de septiembre de 2008

QUE PEQUEÑOS SOMOS

Cuantas veces me pregunto, al escuchar o simplemente oír alguna de esas conversaciones que al mirar al que tiene la palabra se comprende el por que habla con tanta ligereza. Porqué hablamos sin saber aquello de lo que estamos opinando.

Es entonces cuando me quedo pensando y me pregunto ¿Qué soy? ¿Qué sé? Y me respondo aquella frase que un día ya lejano escribió alguien de mucha inteligencia. NO SE NADA QUE NADA SE.

Cuando has tenido la oportunidad de estar encerrada en un lugar donde se guarda tanta sabiduría, donde hay tantas letras encerradas en unas cuartillas blancas, escritas con una mano firme y con una total perfección, que simplemente al mirarlas sabes lo que quieren decir, maravilla de la maravilla. Escrito todo ello por aquellas personas de una cultura inmensurable, antepasados nuestros, riqueza que nos legaron para nuestro recreo y aprendizaje.

Después de admirar, leer y llenarme de tanto arte, sigo pensando ¿Quien soy yo? Alguien que necesita aprender cada día al levantarme, necesito saber mucho más, tengo una curiosidad inusitada, necesito saber, cuando hablo con otras personas transmitirles lo mismo que he sentido yo al tener la oportunidad de pasearme por esos pasillos admirando tantas y tantas joyas allí guardadas.

He tenido la oportunidad de recrearme no solamente en las maravillosas letras, también me he podido empapar en pintura, maravillosas obras, de muchos siglos atrás, hechas por manos que supieron transmitir con firmeza sobre el blanco lienzo aquello que retrataba su fina retina, aquello que su mente le mandaba. Algo impresionante.

Me he repetido reiteradamente ¿Qué se yo? Nada ¡Necesito todavía tanto tiempo para aprender tantas cosas! Que pequeña me siento cuando estoy rodeada de tanta y tanta sabiduría.

Todavía siento ese olor, mejor ese aroma que desprenden los libros y los cuadros cuando ha pasado tanto tiempo, es extraordinario ver tantos siglos allí reunidos, recrear la vista, los sentidos, impregnarse de tantas historias allí guardadas celosamente, y más maravilloso es poder conservarlo.

Eso, todavía me hace reflexionar más que soy una pobre aprendiza de pluma y de pincel, que a lo más que llego es a manchar unos lienzos y unas cuantas cuartillas.

Pobres ignorantes cuando hablamos y hablamos sin saber, verborrea barata, chismosa que tanto le gusta a los de más bajo nivel, pero gritan y gritan para que los oigamos, como queriendo destacar en algo que es imposible. No lo cambio.

Me gusta el silencio de esas bibliotecas inmensas, bibliotecas que les llaman antiguas, me gusta integrarme en cada una de sus historias, de sus fábulas, de sus versos o poesías, de aquellas literaturas que nos trasladan a unos tiempos lejanos, existentes o no. Eso ahora no importa, lo importante es que los tenemos, lo importante es que todavía podemos disfrutar de ellas, aprender todo lo que encierran.

Mirar cada obra pictórica, admirar a su autor, llevarlo dentro de nosotros. Pinceladas, una tras otra, dándole forma, volumen, lejanías, que solamente existen en la realidad, pero que el artista sabe trasladar a ese trozo de tela o papel para que al mirarlas nos encontremos en el lugar donde fue pintada. Figuras, retratos, vestidos de otras épocas. Magnificencia, seguridad en el bien hacer, esplendido.

Doy las gracias a todos los que me precedieron y supieron dejar esa maravillosa herencia y también gracias a todos aquellos que supieron cuidar a través de los siglos semejante legado.

Y repito de nuevo. Que pequeños somos. Me siento como una mota de arena en una inmensidad. No soy nada, que nada soy. No se nada que nada se. Una pobre aprendiza que todavía cabalga a gatas.



sábado, 23 de agosto de 2008

HOMENAJE A UNA MUJER

Es un pequeño cuento. Un cuento que ¿porqué no? Puede estar pasando en cualquier rincón de este planeta llamado Tierra.
En un pequeño pueblo de un no muy lejano lugar, hace ya bastantes años, vivía una familia compuesta por el matrimonio y tres niños.
Al principio de su vida en común todo era fascinante, el marido era un aventurero, le gustaba recorrer lugares distintos. Ella le seguía fiel y feliz.
Pero e aquí que llego el primer bebe, el segundo y el tercero. Fue entonces cuando todo cambio. Eran tiempos duros y aquel hombre que parecía que se iba a comer el mundo, cada día cambiaba de lugar, de trabajo y de forma de ser, ya no era la persona jovial, que le prestaba atención a su mujer y a sus hijos. Por el contrario a veces desaparecía durante unos días sin dejar rastro, quizás ¿Para que no le siguieran? Es posible.
Aquella madre andaba desesperada ante tanto ir y venir por la geografía española, sin tener muchas veces ni un bocado que llevarse a la boca ya que ella prefería que sus hijos comiesen.
Más de una vez cuando los niños eran pequeños los llevaba a casa de sus padres, eso sí. Siempre por turno, ya que era duro para todos, aunque ella sabía que aquellos abuelos les podían dar de comer a sus pequeños.
Mientras, ella, trabajaba de sol a sol. Limpiaba casas y lavaba la ropa ajena en el lavadero del pueblo. En el invierno aquél agua se helaba y tenía que romperse para poder lavar.
Así iba pasando el tiempo, los años, el matrimonio cada vez peor, por la falta de dinero y el mal saber estar de él en las empresas, sin saber donde quedarse. Todo junto iba haciendo agua en el matrimonio.
Los niños iban creciendo, pero todavía eran demasiado pequeños. El único que podía aportar un poco era el mayor de ellos, ayudaba en aquello que su corta edad le permitía, ya que lo que más le apetecía era jugar.
Pero tenía que ir; entre otras muchas cosas a recoger carbón a las bocas de las minas que estaban a unos cuantos kilómetros de su casa para luego venderlo, o, a recoger fruta; la que dejaban por el suelo o en los árboles, aquella que una vez recolectada ya no querían, pero que sin embargo aún había quien daba unos céntimos por ella.
No lo pensó más aquella mujer estaba desesperada, no podían comer, por las noches cosía ropas usadas que le daban (a veces a cambio de arreglos que ella también hacía para lo ajeno) para que sus hijos pudieran ir limpios. Al marido se le olvidaba todo, vivía su vida sin preocuparle nada de lo que pasaba a su alrededor.
No lo pensó, eran unos años duros en todos los sentidos en esta España, pero decididamente se separo, al fin y al cabo nadie iba a notar la diferencia, llevo a sus hijos a un colegio, dejando a cargo de ellos una buena amiga (así lo demostró siempre) para protegerlos y ella se marcho a París. Sola.
Tampoco fue fácil, sobre todo el idioma, pero lo supero rápidamente.
Busco trabajo, lo encontró y un lugar donde vivir, a los pocos meses se llevo a sus hijos y allí se quedaron los cuatro, nunca más se supo de aquel hombre que tanto amo y que él no fue nunca merecedor de ella.
Muchos años después los hijos supieron que había hecho algo deshonesto; se caso de nuevo sin estar viudo, y por aquél entonces separado, nadie supo como, pero estaba casado con otra mujer y tenía cinco hijos más. Se había olvidado de aquellos que habían nacido en mala época, que no tenían comida y también de aquella mujer que tanto le ofreció, que tantas penas había pasado para llegar a comer un trozo de pan duro.
En cambio ella fue valiente, muy valiente. Supo luchar con honestidad. Vivió, trabajo, para darle lo mejor a sus hijos, para verlos crecer con las condiciones necesarias, con lo más imprescindibles que hay, el amor de una madre, el amor de una familia. Fue admirada y respetada por todos.
Este cuento es un homenaje a tantas y tantas mujeres luchadoras, que han tenido que pasar por momentos muy difíciles, en otra época y ¿porqué no? En esta.

lunes, 18 de agosto de 2008

SIMPLEMENTE UNA REFLEXION

A veces una pregunta surge en mi mente ¿Sabemos quien fomenta el machismo?
Por los distintos lugares por los que yo, en mi andadura he habitado, he podido comprobar que siempre ha sido el hombre el que de alguna forma ha querido demostrar su superioridad ¿Ante la mujer? Mejor digamos ante todo. Ellos son superiores, o por lo menos eso quiere parecer.
Así por lo menos les han educado en sus hogares.
¿Por qué? Después de los muchos estudios me han llevado a una conclusión final. Es de lo más fácil.
¿Es toda la culpa del varón? O quizás sea mejor ¿Es toda la culpa del macho? No podemos olvidar que también es los animales nos encontramos con el mismo tema "Puro machismo".
Y, siempre he podido observar que la culpa en si es nuestra, de la mujer, o, mejor de la hembra.
Desde que nacemos, empieza la diferencia, aunque ahora (bendita sea la hora) ya cada vez es menor, pero... pero... todavía se nota.
No podemos pretender que la igualdad sea total, nada de eso, la hembra tiene marcadas connotaciones distintas al macho.
Una de las razones es la maternidad (pero eso aparte) las madres deben educar a sus hijos varones y hembras de la misma forma y manera, intentando siempre no marcar diferencias, a lo mejor así todo cambia entre nosotros.
No solamente es necesario en lo rutinario como son las tareas domesticas ¡No! Hay muchas más cosas que hoy no tengo tiempo ni lugar, quizás otro día podamos seguir con el tema.
Nunca se le debe hablar a un niño de la autoridad que puede ejercer sobre sus hermanas, ya sean mayores o menores, simplemente por el solo hecho de ser mujeres, o mejor de ser hembras. Si hay que fomentar entre todos nosotros que, para que un hogar funcione bien no puede haber un dominante. Ni hombre, ni mujer. Lo mejor es el diálogo en todo momento.
Eso nos hará comprender a todos y sobretodo a esta nueva generación que tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones.
Así empieza una buena educación en el hogar que es el principio de las buenas costumbres, dentro y fuera para con los demás, el respeto por todo aquello que nos rodea.
Por esa razón, reflexionemos y demos a las nuevas generaciones la oportunidad de la igualdad en el trato, de esa forma conseguiremos menos violencia de la llamada domestica.

jueves, 17 de julio de 2008

LA MEDICINA ES ALGO MAS

Aún recuerdo el día que llegamos a Pamplona, José y yo, dispuestos a "comernos el mundo". Bueno, a no dejarnos caer moralmente y a regresar a nuestra casa de nuevo, curado y siendo el mismo de siempre.
La verdad es que las noticias que nos dieron en el hospital cercano a nuestra casa no eran nada halagüeñas. En cambio al pasar el diagnostico por fax a la clínica de Pamplona fueron un poco mejores.
Nunca hay que perder la fe. Siempre hay que tenerla cerca y seguir adelante, eso es lo mejor de todo. Lo primero buscar soluciones de inmediato y eso fue lo que en ese momento decidimos.
Al llegar a la Clínica Universitaria de Navarra, sentí algo nuevo en mi, era como si en mi interior una voz me dijese que todo iba a ir bien. La verdad es que me sentía reconfortada.
Después de pasar la primera consulta en la que nos explicaron lo difícil que estaba todo, nos remitieron a la consulta de Radioterapia.
Casi no nos dio tiempo a sentarnos, nos llamaron para entrar, pasamos a una salita donde tuvimos que esperar unos momentos, al abrirse la puerta frente a nosotros pudimos ver a un hombre joven, guapo, distinguido, con una esmerada educación. Simplemente al ver su sonrisa ya te da la suficiente confianza en todo lo que el propone, el tratamiento que el indique a seguir sera efectivo.
Después de los saludos de rigor nos sentamos los tres, el doctor ya había estudiado ampliamente toda la documentación o informes que le había sido entregada de cada una de las pruebas que le habían hecho.
Con una humanidad infinita nos fue comentando todo lo que se podía hacer y las posibilidades que tenía de curación de momento nada se podía decir todavía, pero tampoco se podía perder la fe, la ciencia es algo prodigioso.
Tal como aquel doctor, que se llama Mauricio Cambeiro Vázquez nos iba hablando mi seguridad en su capacidad de curar y sanar era total, sabía que todo iba a salir bien.
Cada vez entre nosotros tres se iba creando un vinculo mas estrecho. José iba mejorando, el tratamiento fue duro, muy duro, pero esta vivo y esplendido, sigue trabajando y cada vez mejor, su pintura es maravillosa.
Todo ello gracias a un lugar, a un médico que además de saber el tratamiento más eficaz para ese tumor, supo contagiar a su paciente de una forma humana y con cariño ese afán de curación, aunque José nunca perdió las enormes ganas de vivir, además que cuando estaba delante de él pensaba que estaba hablando con su hijo.
Jamás pensó ni por un momento que nos iba a dejar. Mientras estuvo con el tratamiento de la Quimioterapia, todo su afán era pintar acuarelas. Pinto muchas, maravillosas, eso nos ayudo bastante, su moral era muy alta, pudo salir airoso de ese mal momento.
Siempre le daremos las gracias a la Ciencia, a un ser que nos acompaña en todo momento que es nuestra fe en la Virgen, y. sobre todo en esa persona magnífica, encantadora, llena de humanidad y volcado totalmente en su profesión. Consciente del trabajo que lleva entre-manos. Entregando su sabiduría y también ese cariño, esa amistad, su maravillosa sonrisa que en todo momento cura tanto como los tratamientos.
Hay que ser médico, pero ante todo ser persona y saber que lo que se tiene delante es otra persona llena de dolor, un dolor que es incógnita ante la palabra que todavía hoy nos da escalofrío, CANCER. La incertidumbre es lo peor que un ser humano puede tener.
El doctor Mauricio Cambeiro Vázquez, con una simpatía arrolladora sabe quitar del paciente, la incógnita y la incertidumbre, en cambio sabe entregar a cada uno de sus pacientes, el cariño, la humanidad, la sonrisa, la paciencia y todos los condimentos unidos para una total recuperación. Gracias a todos los que nos dieron ese calor que todos los humanos en un momento así necesitamos, el enfermo y a su vez los acompañantes.

miércoles, 11 de junio de 2008

QUE BONITO ES VIVIR

Cuando salgo a la calle, miro a mi alrededor y veo que cada día es diferente, distinto todo ha cambiado. Es algo raro, insólito, yo misma me digo que no comprendo lo que me pasa.
Quizás veo la misma gente, quiero decir las mismas personas, y, me parecen distintas, veo sus caras taciturnas, la mayoría de las veces tristes como preocupadas ¿Qué les pasa?
Les quiero decir:
Es bonito vivir, ver el sol que nos alumbra, que nos da calor. Otras veces la lluvia con ese olor delicioso a hierba, a tierra mojada.
Primavera deliciosa primavera. Todo crece de nuevo, flores esplendorosas, multicolores, campos tapizados de esbeltas amapolas, rojas como la sangre. Sangre que mana de lo más profundo de la tierra. Pequeñas margaritas blancas, amarillas, brillantes flores silvestres de un azul añil que forma conjunto con las fachadas que todavia encontramos en las calles de algunas villas manchegas. Impresionantes alfombras que ganas dan de revolcarse en ellas, impregnarse de ese suave aroma.
También los árboles se visten de gala, con sus verdes hojas, brillantes, llenas de vida, frondosos y exuberantes. Se alzan majestuosos como queriendo alcazar el cielo, ese cielo azul que cuando se enfurece se vuelve con miles de colores.
Los pajarillos, aquí en esta tierra manchega, donde podemos encontrar un sin fin de variedades. En esta época revolotean buscando su pareja, su otra media naranja para compartir el nido, ese nido hecho con amor y el cuidado preciso para que los pequeñuelos estén cómodos.
Maravillosa primavera, renaciendo a la vida. La mies en los campos esperando que llegue el principio del verano para ser cortada y llevada al molino y ser transformada en harina.
Las cepas, con sus pampanas verdes, de un verde intenso, llenas de vida, preparandose para acoger en su seno los racimos que al final del verano seran cortados para elaborar el rico mosto que más tarde sera caldo para deleitar a miles de exigentes paladares.
Todo cambia de color en primavera. Las tierras tienen distintos tonos, como la paleta de un pintor.
Maravillosa primavera con miles de mariposas volando. Mariposas de brillantes colores que parecen danzar al dulce son del aire. Baile alegre unas veces, otras como un lamento ¿Quizás por ser tan corta su vida?
Alegremos nuestras almas, vivamos dando gracias por concedernos un día más, para poder ver todas las cosas bellas que nos rodean, salgamos a la calle con la sonrisa en la boca y el corazón alegre, transmitiendo nuestra alegria a los demás.

martes, 10 de junio de 2008

LOS MAYORES NUESTRO TESORO

¿Cuantas veces jugamos con los sentimientos de los demás? O ¿juegan los demás con los nuestros? Posiblemente no nos demos cuenta nadie del dolor que se siente.
Tristemente lo tenemos que sentir todos los días. Creo que estamos ante un método nuevo que muchas personas no estamos acostumbrados.
Solamente es bueno, o, sirve, aquel o aquellos, que tienen mucho dinero, el resto no importa. La sabiduría, la educación, el saber estar, el amor, ya nada cuenta ¿Para qué? Estamos rodeados de intereses creados.
Política, que más bien es un poco basura. Los políticos ya no miran el bien del pueblo ¿Para qué? Ellos viven, y, viven muy bien, el resto que más da.
Y si no, vamos a ver, vamos a reflexionar, quien o cual de ellos, mira el bien estar de las personas mayores. Claro, eso sí, hacen muchas residencias, eso esta muy bien. Pero, otra cosa es que se preocupen de que estén bien controladas. No conozco ninguna ¿Para qué? Son viejos, trastos viejos.
Por esa razón cuando llega la noche, una pastillita y a dormir, y, eso sí, sobre todo a callar. Todos por igual. No vale que estén mejor o peor. Que estén sanos o enfermos. Eso sí, las señoritas que los cuidan tienen que dormir para poder trabajar al día siguiente, en otro lugar claro, sin importarle que aquellos que cuidan puedan estar lo mejor posible. Ya que esos últimos años de su vida les importa nada a nadie.
¿Nos hemos parado a pensar? ¿Qué hubiera sido de todos nosotros si ellos no hubieran existido? Han trabajado, luchado, por el bien nuestro. Ahora la juventud, lo ha olvidado, parece que están deseando que nuestros mayores desaparezcan.
Claro, que me estoy equivocando y pido perdón, no toda la juventud es igual. ¡Afortunadamente! Tenemos muchos hijos, nietos, y, ajenos, muy jóvenes que adoran a esos mayores que les han dado tanto. A esas personas mayores que nos han antecedido. Mi cariño, mi respeto, todo mi amor para ellos.

martes, 3 de junio de 2008

SIEMPRE A TU LADO

¡Oh amor! cuan bello es,
seguir a tu lado,
tenerte cerca, besar tus labios,
oír tu risa, sentir tus manos.

Feliz y hermosa la tentación...
de tu sonrisa irónica,
el día a día, la hora a hora,
siempre juntos, en la alegría,
en la tristeza también en la pobreza

¿Y qué mejor riqueza?
que disfrutar de tu sentir
de verte pintar feliz y, como no
también reír cuando yo te hago
dulcemente "cabrear".

Esa es mi riqueza, mi alegría,
el mejor regalo,
tu despertar siempre a mi lado,
tus besos, tus caricias y la palabra amor
en los labios del mejor pintor.

lunes, 12 de mayo de 2008

TIFON EN LA ANTIGUA BIRMANIA (Reflexión)

Dios ¿donde estas?
Si existes ¿Por qué te cebas en aquellos que más te necesitan?
Te busco y no te veo, no te das cuenta del dolor.
¡Del dolor de todas esas gentes que te buscan lo mismo que yo!
Dios ¿existes?
Dales cobijo, dales amor y...
sobre todo ¿porqué no darles tantas cosas, cosas de las que carecen?
Las necesitan y no las piden.
¡Claro que tampoco piden tanto dolor!

martes, 22 de abril de 2008

FRIO EN EL ALMA Poesia escrita en el año 2003 Bretaña (Francia)

Siento mi cuerpo temblar,
un frío intenso me invade
frío de clima inhóspito, frío de hambre
necesito comer y no tengo que
no estoy en mi casa...
y... tampoco se donde estoy.

Mis pasos son vigilados
como en una celda presa,
ojos vigilantes que no pierden detalle...
de mi pequeño quehacer.
¿Porqué salí de mi casa sin saber?
¿Porqué no volver a ella?
Hasta más noticias tener.

Es que nada es cierto de lo hablado ayer.
Quiero volver a mi patria, a ver ese sol lucir,
allí en lo más alto, envolverme en su luz,
sentir con ansias su calor,
aunque sea en medio de este terrible dolor.

Aquí tiemblo de frío, de miedo,
de soledad, de angustia, en medio de este desconcierto.
Por que no se donde estoy,
ni tampoco a donde voy,
quiero volver a mi patria a mi tierra,
de la que nunca debí salir.

Y cuando sepa bien mi futuro,
libremente, sin cadenas,
volar por inmensidades,
buscar un mar abierto,
donde no temblar de frío,
ni tampoco de hambre, y,
mucho menos de amores.

Necesito sentir de nuevo
el calor de una mano amorosa
sobre mi helada piel,
la palabra dulce, acariciante,
un te quiero al amanecer,
sentir que alguien me quiere,
eso es el calor del amor.

No quiero temblar de miedo,
pensando que nada hago bien.
No pueden haber lágrimas en mis ojos,
nadie lo debe saber.
Necesito tanto el calor de una mano
que me quiera bien, el sabor dulce
de unos besos, tus besos que me saben a miel.

Palabras acariciantes,
como aquellas que me decías ayer,
quiero volver a soñar,
dejando volar mi alma en el atardecer.
Saber que estoy viva, volver a querer
querer y amar igual que ayer.
No quiero temblar de hambre, ni de frío.
¿Podrá volver a ser?

Me siento sola aquí en una tierra extraña,
no puedo vivir, tengo sed, frío, hambre...
de pan, amor y de besos...
caricias, de todo lo que tuve ayer.
Llueve intensamente, ese ruido...
sobre los cristales... me estremece.

Tiemblo y sigo temblando,
y se el porque, hasta mi mano tiembla
y también se por que,
esta casa esta muerta.
Quiero volver a mi patria, a mi tierra...
a mi casa, esa casa llena de luz, de calor, de amor.

Compartir todo lo mío,
sentir esa mano ardiente,
acariciando mi piel, esos labios rojos...
que tanto amo,
posarse sobre los mios fríos, solos, mudos hoy.
Sentir que nadie me espía,
que esa mirada se clava como un puñal,
un puñal que se clava en mi piel.

Soledad inmensa ¿Por qué?
Necesito tu voz que me llame,
que acaricie mis oídos,
que me diga ¿Donde estas amor?
Ven amor, arrimate, calienta tus pies.

Arrullo ardiente con el que me desperté ayer,
hoy nada tengo, lo perdí también.
Soledad, temblor, llanto,
que nadie puede ver.

domingo, 20 de abril de 2008

MEDALLA DE PLATA INTERNACIONAL 2001

Poemario inspirado y dedicado a una tierra y al hombre que nacio en ella, él, me enseño a amarla, a conocerla antes de venir.


La tierra que me acogió


Bella es esta tierra , La Mancha. Amplios horizontes, bellos parajes,
cielos incomparables. Dulce néctar que puedo sorber día a día en el
largo aprendizaje de la vida.

Miro todo lo que me rodea, salgo a caminar despacio, mirando
de frente, escudriñando algo ¿recuerdos quizás? De otra tierra
de anchos horizontes también.

La Mancha, me has dado mucho. Todo lo que me rodea me llena
de una paz y de una ternura que hace que mi alma pequeña y pobre
se enriquezca cada día un poco más. Gracias a esta tierra y a
un hombre José Higueras.

domingo, 6 de abril de 2008

Artelista.com

Artelista.com: "88 x 31

Pintura en internet"

lunes, 31 de marzo de 2008

CUMPLEAÑOS DE ANTONIO LOZANO














17 de marzo del año en curso 2008. Día del cumpleaños y jubilación de nuestro querido amigo y hermano.
Día inolvidable para todos los que hemos tenido la oportunidad de compartir la jornada, la comida a tu lado, cerca de ti, mirándote a los ojos cuando tu esposa y compañera inseparable, Rosi, tus hijas y sus parejas, tu preciosa nieta, tus amigos de siempre, tus familiares más allegados, te felicitan y te cantaban el cumpleaños feliz.

Tus ojos, con miopía, como siempre dices tú, pero inmesamente limpios, inteligentes, en tu fiesta los vimos llenos de lágrimas, lágrimas de emoción, de cariño hacía todos los que estábamos acompañandote. Te queremos mucho, no lo olvides.

Cada uno de nosotros quisimos rendirte homenaje como tú te mereces, por lo menos eso fue lo que queríamos demostrar ¿Lo conseguimos?



QUERIDO DOCTOR LOZANO


Hola Doctor Lozano. Ante todo, felicidades, por este cumpleaños, hoy por fin ha llegado ese tan temido y a la vez tan ansiado día. Han llegado los SESENTA Y CINCO AÑOS. No es por nada, simplemente por que ya vamos caducando como los yogures. Ahora eso si, fresco, natural, lleno de lozanía y con la misma ilusión que cuando cumpliste treinta rosas rojas o treinta años.

Por fin la liberación del lugar donde durante tantos años as ejercido tan elegantemente y dedicación, la ciencia de Hipocrates, que no es otra que la de cuidar y tener la oportunidad, querido doctor de ver el principio de una nueva vida ¿hay cosa más maravillosa? También es cierto que de vez en cuando se te encoge el corazón al tener que dar una desagradable noticia.

De todo hay en la viña del señor, lo único es, que la maravilla del alumbramiento tapa el otro dolor ¿verdad querido doctor y maestro en esa palabra? GINECOLOGIA.

Me uno a esas, tantas mujeres que pasamos por tus manos, para darte las gracias por tu bien hacer, tu amabilidad y educación, tu respeto y amor a la profesión.

Debo confesarte una cosa. La primera vez que pase por tu consulta, una luz se encendió en mi interior, poco a poco fuimos congeniando y pudimos comprobar que tanto "usted" como su enfermera "particular" eran algo muy especial. Dicen que detrás de un gran hombre siempre esta una mujer. La tuya se llama Rosario. Rosa para todos nosotros. Puedes estar orgulloso de tenerla a tu lado.

Pero el día más importante para mí, querido doctor fue cuando oí que me llamabas hermana. Entonces me dí cuenta que posiblemente aquel ser admirado había vuelto.

La verdad es que nos parecemos como... muy bastante, y por si fuese poco, hasta en lo de ... hijos únicos. Pero yo, ya no estoy sola, ahora puedo contar con vosotros para volcar fraternalmente mi cariño. Por eso debo darte de nuevo las gracias, hermano.

Es gratificante saber que detrás de un hilo hay una persona que escucha con cariño y un poco "fastidiado" , preguntas para luego aconsejar y sobre todo bien aconsejado.

Tengo que dar también las gracias a otro gran ginecólogo aragonés y nieto de un gran premio Nobel, el doctor Pedro Ramón y Cajal. Que fue el que me indico la bondad de los médicos toledanos y de alguna forma y manera fue quien hizo el milagro de conocernos.

Que este día este siempre presente en ti, a nosotros siempre nos tendrás cerca, aunque solamente sea para darte guerra a través del hilo.


Un fuerte abrazo


José e Higorca

sábado, 29 de marzo de 2008

AGUAS CLARAS Y TRANSPARENTES

Arroyuelo de aguas claras,
que corren a veces tranquilas
formando remansos
donde se pueden ver las piedras
que tú escondes
en el engañoso fondo.
Otras, corren rápidas, veloces, vertiginosas,
como queriendo escapar de un mundo
tantas veces inhóspito y cruel.
Y, es entonces cuando se vuelven turbias
a veces verdes, oscuras, como pardas,
que no nos dejan ver el fondo,
y, es entonces cuando tú más engañoso eres.
Arroyuelo te asemejas a las almas,
unas veces claras, transparentes y humanas,
tortuosas otras, sin dejar ver nada,
y, nos bañamos sin mirar, sin fijarnos
donde metemos los pies...
y, nos hundimos en el barro.
Cuando nos parecen claras y transparentes,
nos engañan...
Y, entonces oscuras y pardas se vuelven
dejando un sabor amargo...
no solamente en los pies y en la boca.
Si no, en el alma, que es donde más se clava.
Arroyuelo, sigue tu cauce
de aguas cristalinas, claras, puras, transparentes
que no se vuelvan pardas, verdes, lodosas,
que no nos engañe nunca tu cauce,
corre tranquilo, sereno...
Aunque sea por tortuosos valles.