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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

sábado, 22 de diciembre de 2007

Estrella fugaz --- Autor: Higorca

Los días previos a las fiestas navideñas, las ciudades se engalanan, se llenan de color, de alegría y todos nos llenamos de ilusión, nos volvemos un poco más buenos pensando en los demás. En definitiva somos un poco más infantiles.

Aquel día los niños no tenían colegio cosa que aprovecharon los padres para llevarlos hasta la ciudad que estaba a muy pocos kilómetros del lugar donde vivían. Los niños se lo iban a pasar muy bien viendo los escaparates llenos de ese colorido y gusto especial. También las calles estaban maravillosamente engalanadas. Seguro que iba a ser un viaje especial.

La tarde paso más rápida de lo que hubieran deseado y llego la hora de volver, se había hecho un poco tarde y los niños estaban más bien cansados, decidieron cenar y así aunque estaban cerca los peques se dormirían y todo sería más fácil.

Así lo hicieron, cenaron en un céntricos lugar donde había comida de "esa" que a los niños les gusta y que de vez en cuando no esta nada mal comerla.

Los niños se encontraban felices por todas aquellas pequeñas cosas que sus padres les habían proporcionado por un día, era un regalo que seguramente lo guardarían celosamente en el joyero de su mente, en lo más profundo de esos corazoncitos y que son pequeñas cosas que nunca se olvidan.

Por fin se subieron al coche para emprender el camino a casa, los padres supervisaron debidamente a los niños sobre todo como iban instalados en la parte de atrás del vehículo familiar.

La noche era fría y oscura, en el cielo las estrellas brillaban espléndidamente, se podían contar una a una, el cielo parecía acompañar a esa antesala navideña, era como las luces colgadas.

De pronto una vocecita chillona se dejo oír en la parte trasera.

-Mamá, mamá has visto eso, las estrellas caían del cielo, venían hasta nosotros ¿Están llorando los ángeles?

La niña estaba alborotada, era como si hubiese visto algo maravilloso, los hermanos estaban callados, tanto que los padres pensaron que estaban dormidos.

No pasaron ni dos segundos cuando también los niños gritando habían visto unas estrella que recorrían el cielo.

-Hijos, tranquilizaos, son estrellas fugaces, trocitos de estrellas que recorren el cielo como vosotros estáis pensando, a veces caen muchas unidas o mejor son como una lluvia brillante y maravillosa. Los ángeles no lloran

-Claro mamá, esa era la estrella que acompaño a los Magos de Oriente para ver a Jesús.

-Bueno. -Contesto la madre.- Los Magos lo que vieron y les guió fue un cometa, una estrella grande con una gran cola, una cola de colores que les iba llevando hasta la cueva o portal donde había nacido el niño.

-Y ¿porqué no pudo ser una de estas? También son muy bonitas ¿Donde lo as leído? ¿Quien te lo ha dicho? Pues a mi me gusta más está.

Decía la niña pequeña, mientras las fugaces seguían cayendo de vez en cuando como luces perdidas en la noche, como una luz que nos quisiera guiar algún sitio indeterminado, pero si haciéndonos soñar como a los niños en la noche mágica del cinco de enero cuando esperan con ilusión el cargamento que han pedido en una carta que si llega al destino pensado, que esta en el corazón de los encargados de dar esa maravillosa sorpresa.

Bendita la niñez que nos hace a todos cándidos, dulces e inocentes, sin maldad, luego con el paso del tiempo ni aún las estrellas fugaces nos hacen soñar.