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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

sábado, 22 de diciembre de 2007

Estrella fugaz --- Autor: Higorca

Los días previos a las fiestas navideñas, las ciudades se engalanan, se llenan de color, de alegría y todos nos llenamos de ilusión, nos volvemos un poco más buenos pensando en los demás. En definitiva somos un poco más infantiles.

Aquel día los niños no tenían colegio cosa que aprovecharon los padres para llevarlos hasta la ciudad que estaba a muy pocos kilómetros del lugar donde vivían. Los niños se lo iban a pasar muy bien viendo los escaparates llenos de ese colorido y gusto especial. También las calles estaban maravillosamente engalanadas. Seguro que iba a ser un viaje especial.

La tarde paso más rápida de lo que hubieran deseado y llego la hora de volver, se había hecho un poco tarde y los niños estaban más bien cansados, decidieron cenar y así aunque estaban cerca los peques se dormirían y todo sería más fácil.

Así lo hicieron, cenaron en un céntricos lugar donde había comida de "esa" que a los niños les gusta y que de vez en cuando no esta nada mal comerla.

Los niños se encontraban felices por todas aquellas pequeñas cosas que sus padres les habían proporcionado por un día, era un regalo que seguramente lo guardarían celosamente en el joyero de su mente, en lo más profundo de esos corazoncitos y que son pequeñas cosas que nunca se olvidan.

Por fin se subieron al coche para emprender el camino a casa, los padres supervisaron debidamente a los niños sobre todo como iban instalados en la parte de atrás del vehículo familiar.

La noche era fría y oscura, en el cielo las estrellas brillaban espléndidamente, se podían contar una a una, el cielo parecía acompañar a esa antesala navideña, era como las luces colgadas.

De pronto una vocecita chillona se dejo oír en la parte trasera.

-Mamá, mamá has visto eso, las estrellas caían del cielo, venían hasta nosotros ¿Están llorando los ángeles?

La niña estaba alborotada, era como si hubiese visto algo maravilloso, los hermanos estaban callados, tanto que los padres pensaron que estaban dormidos.

No pasaron ni dos segundos cuando también los niños gritando habían visto unas estrella que recorrían el cielo.

-Hijos, tranquilizaos, son estrellas fugaces, trocitos de estrellas que recorren el cielo como vosotros estáis pensando, a veces caen muchas unidas o mejor son como una lluvia brillante y maravillosa. Los ángeles no lloran

-Claro mamá, esa era la estrella que acompaño a los Magos de Oriente para ver a Jesús.

-Bueno. -Contesto la madre.- Los Magos lo que vieron y les guió fue un cometa, una estrella grande con una gran cola, una cola de colores que les iba llevando hasta la cueva o portal donde había nacido el niño.

-Y ¿porqué no pudo ser una de estas? También son muy bonitas ¿Donde lo as leído? ¿Quien te lo ha dicho? Pues a mi me gusta más está.

Decía la niña pequeña, mientras las fugaces seguían cayendo de vez en cuando como luces perdidas en la noche, como una luz que nos quisiera guiar algún sitio indeterminado, pero si haciéndonos soñar como a los niños en la noche mágica del cinco de enero cuando esperan con ilusión el cargamento que han pedido en una carta que si llega al destino pensado, que esta en el corazón de los encargados de dar esa maravillosa sorpresa.

Bendita la niñez que nos hace a todos cándidos, dulces e inocentes, sin maldad, luego con el paso del tiempo ni aún las estrellas fugaces nos hacen soñar.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

TARDE DE TOROS -- Autor Higorca

Tarde de toros, la plaza bulle, la gente grita.
Salen los toreros y las cuadrillas
pisando el albero, albero amarillo,
limpio, pulcro, para hacer el paseillo.
Aplausos, gritos, capote de seda, bordado.
Capotes de seda, de oro y grana
Sobre su cabeza negra montera,
se la quitan, saludan al presidente,
saludan para dar su bienvenida.

Tarde de toros, lucha en la plaza.
El hombre... La bestia.
Torero y toro... empieza la fiesta, la danza
una bella danza.
Capote en mano, pases que unen al hombre y al toro.
Y... llega la hora, el matador se prepara,
coge la montera, brinda... y brinda la faena
al publico que le acompaña.

Música y ole y más ole, la faena es buena,
la montera en el albero ha caido boca abajo.
Suerte... suerte buena para los dos, torero y toro,
después de la danza, en ajustados cuerpos,
paréceme que se miman, que se acarician,
incluso sus voces, je... je... toro... torito ven, pasa
el negro morlaco le escucha y pasa ha visto el engaño.
Rojo paño que el matador tiene en su mano.

El matador cambio los trastos, el estoque...
Estoque de madera... ahora es de acero.
Y el negro bicho que es noble,
sigue su danza, su baile, sin darse cuenta
que se acerca la muerte...
je... je... torito, ven a buscarme, arranca,
se bravo que no quiero lastimarte.

Y... el toro embiste con fuerza,
se le clava el estoque, la fiesta termina
se acaba la danza, el bicho cae, la muerte es instantánea.

martes, 11 de diciembre de 2007

TRISTEZA, SOLEDAD...

Aquellas fiestas seguramente iban a ser las más tristes de su vida...

Llegaba la Navidad. El muchacho salio a la calle a dar un simple paseo. Se puso el gabán y la bufanda. Al salir, un escalofrío recorrió su cuerpo, se estremeció y fue cuando se dio cuenta que no se había abrochado. Entonces mientras se abrochaba aquel mugriento gabán y se daba una vuelta al cuello con la bufanda , se dio cuenta de la realidad.

La realidad era que estaba solo... nadie le esperaba en esas fiestas. Nadie le esperaba y tampoco él esperaba ninguna visita ¿quien iba a venir a verle si no tenía a nadie? Lo había perdido todo en poco tiempo. Por lo menos eso era lo que él en aquel momento pensaba.

Lo peor de todo era que él se sentía tan culpable que ni aún en la oscuridad de la noche, ni con las pastillas que le había recetado el sicólogo podía conciliar el sueño.

Caminaba con la cabeza baja y las manos en los bolsillos. Caminaba sin rumbo fijo, pensando. Siempre iba pensando. Pasaba gente por la calle y no la veía. Alguna vez cuando creía ver a alguien conocido, cambiaba el rumbo para no encontrarse. Tanto se había dejado que todo le daba igual, vestir de cualquier manera, o, ir sin afeitar, mal peinado, y, como ahora con un gabán mugriento.

Embullido en sus pensamientos llego hasta un banco (donde siempre se sentaba) de aquel bonito paseo que había en el centro de la ciudad donde residía. Aunque era invierno, aquel día parecía ser un poco más cálido ya que el sol lucia esplendorosamente.

Se sentó timidamente en uno de aquellos bancos. Era algo que solía hacer en los últimos tiempos, luego miraba al frente pero, según él, sin ver nada. Aunque en su interior contaba los árboles y media el radio de los troncos.

Ese día fue cuando se despertó en su interior el hombre que siempre había sido y que tras el accidente le cambió la vida. Las lágrimas le rodaban por sus mejillas, se tapo la cara con las manos y lloro amargamente durante un largo rato. De pronto se levanto y a paso rápido se encamino a su casa. Una vez en ella se quito aquellas ropas, puso la calefacción y el agua caliente en marcha, busco en los cajones ropa limpia y lo puso todo sobre la cama, se adentro en la ducha y mientras le caía el agua tibia y se enjabonaba bien su pensamiento iba poniendo cada cosa en su sitio, ordenando todo como si de un armario se tratara.

Salio del cuarto de baño envuelto en un albornoz para vestirse, lo hizo y después se miró al espejo. Se había quitado diez años de encima. Ahora tenía que ir a comprar, reponer y al mismo tiempo reponerse el mismo. De nuevo se miro al espejo y se paso el peine de nuevo. Debía ir también a la peluquería, el pelo estaba demasiado largo. Vio la colonia y se puso unas gotas, nunca le había gustado en demasía.

Busco de nuevo en el armario un abrigo que guardaba, se lo había comprado poco antes del terrible accidente. A Cristina le gustaba mucho y él no había querido ponérselo nunca más, hoy al despertar lo saco, quito la percha y se lo puso, lo acaricio lentamente, era como si estuviera acariciando la piel de ella. Se querían tanto y casi no tuvieron tiempo de nada. Aquel terrible choque por culpa de aquel desgraciado que iba por la autovía circulando por el lado contrario ¿Como podía ser? Era imposible. No, no fue imposible. Allí se quedarón los dos, Cristina, su mujer y el bebe, su pequeño hijo, tenía solamente tres meses.

Los recuerdos, siempre los terribles recuerdos y las preguntas ¿Por qué me tuve que quedar yo? ¿Cuantas veces mirando al cielo lo había preguntado? ¿Para qué quería vivir? Sin ellos su vida no tenía sentido.

Sus padres vivían lejos, al otro lado del mar y cuando paso todo le pidieron que se marchase con ellos, no quiso, quería estar cerca de aquellos dos seres, aunque solamente eran unas cenizas y las habían arrojado al mar mediterráneo, ella siempre lo había comentado y así lo hizo él, pero lo más importante era que en aquella casa habían vivido, compartido las mejores horas de su vida. No quería, no podía dejar aquellos recuerdos que era lo único que le quedaba.

Salió a la calle dispuesto a comenzar de nuevo. Dispuesto a emprender una nueva vida sin olvidar nunca aquellos que siempre estarían a su lado.
Se paro un momento y pensó que todavía faltaban dos días para Nochebuena, dirigio sus pasos hasta una agencia de viajes para saber si todavía quedaban billetes para el vuelo que lo llevaría a pasar esas fiestas con sus padres, no les diría nada pero se presentaría y estaba seguro que sería el mejor regalo que puedieran recibir.

Sí, había encontrado el billete, lo llevaba en el bolsillo, se fue de nuevo a casa para preparar la bolsa de viaje, luego salió a comer, para que iba a comprar nada, ya que estos días no iba a estar. Cuando viniera debía ir a donde él siempre había trabajado y donde tanta paciencía habían tenido.

Debía pedir disculpas, y de nuevo volver. Ahora había comprendido que todo este tiempo mientras miraba los árboles del parque que esta frente a donde él se sentaba, estaba viendo la cara de su mujer.

¡Que ciego había estado! Ella no hubiera aprobado nunca todo lo que había estado haciendo. Debía pedirle perdón en cada uno de sus pensamientos.

Mientras se hacía la hora de embarcar se fue hasta el banco donde había soportado todo su dolor, se sento y miro al frente esta vez no media el diametro de los troncos. Esta vez vió la cara de Cristina sonriéndole y alejandose lentamente, perdiendose entre aquella maraña del bosque, parecía que llevaba un bebe en brazos. Él se levanto y se fue camino del aeropuerto.




miércoles, 5 de diciembre de 2007

CUENTO DEL AGUA -- Autor: Higorca

Estaba allí, frente al mar; ese mar que tanto amaba y que durante tanto tiempo había añorado; ahora había vuelto y se llenaba los pulmones de aquel aire con olor y sabor a sal. Un olor distinto a ese otro que estaba acostumbrada últimamente.
Solamente una punzada de dolor sentía de vez en cuando. Había vuelto sola, perdida; el amor de su vida ya no estaba a su lado, y, eso si que era muy doloroso para ella.
Todas las tardes salía a pasear; aquellos paseos eran su válvula de escape. Le gustaba andar por la orilla del agua, por aquella arena que tantas veces en su infancia y en su juventud había pisado, había jugado, y, donde sintió los aromas profundos por primera vez del amor.
Fue un romance de adolescente, aunque por aquel entonces fuese algo muy importante para ella; claro que ni más ni menos como para todos los chicos y chicas en esa edad.
Luego con el paso del tiempo se dio cuenta que era solo eso un amor de verano, algo pasajero. El amor de verdad era otra cosa. El amor era algo profundo, sereno, que llega con el tiempo, cuando se esta a gusto con la pareja que se ha escogido para pasar el resto de los días.
Por que, eso sí, primero esta la ilusión, el sin vivir por estar a su lado mirando a todas horas el reloj, esperando que llegue el momento del encuentro. Más tarde cuando ya todo esta sentado y los corazones en su sitio, llega la paz, el sosiego, el verdadero amor.
María sacudió la cabeza como ahuyentado esos pensamientos de ella, ahora ya solamente eso quedaba, los recuerdos de tantos y tantos momentos buenos como habían pasado juntos
Esa era la razón por lo que ella estaba allí, mirando su mar, el otro amor de su vida. El mar Mediterráneo. Su vista llegaba hasta el horizonte, donde se une el agua con el cielo, donde se torna todo color esmeralda. Cuando el sol se esconde, cuando el ocaso llega, el cielo se pone rojo, encendido, luego al final de la tarde cuando ese sol esta descansando todo se toma color plata y sus destellos se reflejan en el agua como si de un espejo se tratara.
Había andado durante un buen rato por la arena, hundiendo sus pies en ella, pero ahora cuando la tarde avanzaba, sentía un frío recorrer su cuerpo; la suave brisa, un poco húmeda, la hacia estremecer.
Se sentó en una enorme piedra, era el principio de un muelle bastante largo. Recordaba cuando lo comenzaron, ella era muy pequeña y como todos los niños que iban a bañarse a ese trozo de playa, le gustaba salta de piedra en piedra, era una novedad y les parecía que aquello era divertido.
Ahora con el paso del tiempo y al volver de su "exilio" aquel principio que ella conoció era un inmenso y largo muelle por donde se podia pasear y de alguna forma adentrarse unos cuantos kilómetros en aquel inmenso mar.
Se levanta y comienza andar por el, lentamente, recreándose en el atardecer, mirando aquellas olas que rompían en las piedras. La espuma... blanca llegaba hasta ella en forma de suaves gotas.
A su mente vuelven de nuevo los recuerdos. Ahora; también son dolorosos, lejanos, pero punzantes por que la marcha de aquellos que amamos jamás se olvida, siempre están presentes en nosotros.
Aquel día, jamás se le puede olvidar. Ella ea una niña cuando su hermano se fue, se lo trago el mar. En realidad, no se lo trago... lo devolvió inerte, sin vida, en plena juventud; eso si, murió haciendo aquello que tanto le gustaba, aquello que amaba de verdad. La pesca submarina a pulmón libre. Su deporte favorito. Era campeón de España, y, se celebro el mundial, sí, quedo campeón del mundo.
Quizás no fue suficiente para él, había visto un trofeo en el fondo de aquellas cristalinas aguas, lo quería para él, de nuevo se emergió en ellas, su corazón, su artería, esa Aorta, no pudo más y reventó. Allí termino todo, su juventud, su pasión, sus estudios, su sonrisa, su alegría. Fue un mazazo para todos.
Todo lo pensaba María mientras andaba y miraba aquella espuma blanca, la notaba, llegaba hasta su pelo y se quedaba prendida como si fuesen "motitas" de plata.
Siguió pensando, aquellos recuerdos los tenía siempre presentes:
El teléfono sonó y la noticia más dura pasa a través de aquel hilo; un cordón negro, al igual que el mensaje que pasaba en aquel momento por el:
-El agua, el mar que tanto nos gustaba a Manuel y a mí, nos enseño los dientes de una forma cruel. Claro que pensándolo bien el mar no fue culpable de nada. Más bien la juventud que nada piensa y que elude todo tipo de riesgo.
Sacude fuertemente la cabeza, quiere alejar esos pensamientos pero no puede, ahora al volver a estos lugares están más presentes que nunca. Dos lágrimas ruedan por sus mejillas, no hace nada por quitarlas a fin de cuentas nadie la ve y si acaso se cruza con alguien pueden pensar que es la brisa. La brisa que la había mojado.
Aquel verano se termino todo para nosotros. No pise ni un día más aquella arena que tanto me embriagaba. Tampoco yo me zambullí en mi mar, en mi Mediterráneo.
Sentí que todo se me hundía, al mismo tiempo no quería que mis padres me vieran sufrir o llorar amargamente. Por esa razón buscaba los lugares más recónditos, los lugares que solamente yo sabía, y era allí donde me desahogaba. Luego cuando todo se restablecía en mi interior y sobre todo en mi cara. Quiero decir que cuando la sonrisa de nuevo surgía de mis labios y de mi mirada, salía y me sentaba al lado de mis padres, de mi familia que ahora se había quedado un poco coja.
Paso un año y según los mayores jamás olvidaríamos a Manuel (en eso llevan razón, después de muchos años jamás lo he olvidado ni un solo día) pero eso sí, se iría calmando el dolor. Yo, no pensaba igual, solamente una cosa sabía; cada día que pasaba me acordaba más de aquel ser maravilloso que había estado junto a nosotros.
Al siguiente verano de nuevo pudo pisar la playa, aquella arena dorada y entrar en el agua salada y verde, o quizás, era azul transparente, no podría decir el color que tiene el mar, cada día es distinto, pero hasta ese día en que esta embravecido, gris oscuro, negro... hasta entonces... esta bellísimo.
Quería de nuevo sentir la sensación de poder bucear, pensaba que no debía dejar de hacerlo, se lo debía a Manuel. Yo bajaría de nuevo a las profundidades para poder gozar de las maravillas que hay debajo de esas olas. La vida que no conocemos muy bien.

jueves, 22 de noviembre de 2007

RECUERDO A UN GRAN HOMBRE FERNAN GÓMEZ

Hoy mi recuerdo no puede ser otro. Hoy, mi recuerdo es ni más ni menos que para un personaje entrañable; Fernando Fernan Gómez. Un personaje en toda la extensión de la palabra, respetado y respetable. Admirado por toda una generación. El nos ha enseñado mucho, sobre todo a los que de alguna forma llevamos el "gusanillo" del mundo artístico dentro. Hombre sabio, distinto y polifacético. Preocupado siempre por la cultura, una palabra que él la escribía con letras mayúsculas. Grande entre los grandes y así podemos enumerar: gran actor, mejor escritor.
Por eso hoy mi recuerdo se va a los primeros años de mi vida, recuerdos que guardo en mi joyero personal. Gran amante de la radio desde mi tierna infancia, un día, escuche una voz magistral declamar, o... interpretar... ¿quizás leer en voz alta?... Era una ¿poesía? o ¿verso? Maravillosa voz, impresionante. Aquello se me quedo grabado en lo más profundo de mi. Aquello fue el principio de mi gustar por esa forma de escribir. Luego seguí con el placer de escuchar otra gran rapsoda Mª Matilde Almendros. Ellos me llevaron en silencio a poder amar ese mundo maravilloso. La poesía y los poetas. Los pinceles y la pintura que también es otra forma de hacer poesía. Gracias maestro, siempre te llevare en mi corazón. D E P

martes, 20 de noviembre de 2007

LAS TECLAS DE MI PIANO--- Autor Higorca

Teclas, teclas de mi piano, te acaricio, te mimo,
te cuido, por que te quiero, eres mi gran consuelo,
cuando tecleo siento las cuerdas vibrar bajo mi mano,
mano trémula, otras veces, muy firme mano...

Teclas blancas, teclas negras, acariciadas... que bien suenan,
a veces... lloran, según se escuchen...
por que tú... piano, caja cerrada, cuerdas bien templadas,
saltan las notas a través de la caja... tu alma,
por eso a veces... lloran, según se escuchan

Teclas que gimen... las blancas rien, las negras...
las negras lloran tristes canciones de amores...
de amores lejanos, de amores que encierras...
de manos que amas... secretos que guardas celosamente
¿Quizás conoces los dedos que te acaricían?

Dedos, teclas, notas... risas, llantos, secretos...
Secretos que guardas celosamente.

jueves, 15 de noviembre de 2007

LA COMIDA - TODOS JUNTOS

Todos fuimos a comer juntos el día del I Certamen de Pintura Rápida José Higueras. Todos quiero decir los amigos. Los amigos de siempre, aquellos que de verdad se alegran de todo lo bueno que les pasa a los demás. Fue algo muy bonito, pasar el día juntos, además hasta la meteorología quiso ser esplendida con los actos. Para ser el primer año , vinieron bastantes pintores y además de un nivel más bien alto. Paseamos todos juntos por todo el pueblo mirando el trabajo de cada uno, era algo distinto, colorista, variopinto. Cada uno le daba un toque personal a sus trabajos y paseando y mirando te das cuenta de todo lo que se puede aprender de los demás, todos aportamos una pincelada distinta al mundo del arte, o a cualquier otra cosa ¿Quien dijo que aún al final de una larga vida se sabe todo? Nadie somos tan inteligentes que tenemos el gran tesoro de la sabiduría. Siempre nos queda algo que aprender, cada día al levantarnos tenemos una nueva oportunidad, es bonito, maravilloso, levantar por la mañana la vista y ver que cada amanecer es distinto, que aunque el sol sale por el mismo sitio, cada día tiene un nuevo color el cielo.
Ese día, el día del certamen, pude sentir, notar que alrededor mío tenía el calor de la amistad. La luz y los colores de todos los pintores que vinieron al lugar. El sol acariciándome la piel. La brisa que aliviaba el sudor. El amor que me acompaña día a día. La amistad, el cariño, la lealtad de esas personas que se llaman AMIGOS.
Gracias por acompañarnos en esos momentos únicos de la vida.

domingo, 11 de noviembre de 2007

TOLEDO EL JOYERO DE ESPAÑA--- Autor: Higorca

Toledo, maravilla de las maravillas. Cuando paseo por tus calles, pisando tus piedras, esas piedras que tanto saben de historias, de pasados, de cascos de caballos, de correrías con espada al cinto, con una canción en los labios para rondar a la mujer amada, o... quizás para ver a escondidas a esa persona que nunca se puede pronunciar su nombre en voz alta.
Toledo, al pasear por tus callejuelas estrechas pensadas para otras épocas, evoco historias maravillosas de enamorados, de princesas, judías, moras o cristianas que... haberlas hubo y muchas; mujeres jóvenes, cautivas en torreones. Ellas miraban a lo lejos, hasta donde la vista les alcanzaba. Veían el rió, ese hermoso rió Tajo, de aguas cristalinas y cantarinas; su música les deleitaba las horas de soledad en esas torres guardadas. Toledo ¿cuantas cosas te diría? Yo también te canto por eso quiero seguir otro día....
También tú fuiste ciudad amurallada. Piedras que celosamente guardaban un rico joyero, impresionante. Tres culturas ¿Tres? O ¿Alguna más?

jueves, 8 de noviembre de 2007

LOS RECUERDOS

Ha veces nos asaltan recuerdos que nos hace felices, otros en cambio nos entristecen y nos llevan a recapacitar para pensar que es lo que ha salido mal, o, porque paso aquello sin querer. Sacudimos la cabeza fuertemente para que se escape y nos deje de mortificar.
Me gusta pensar, recordar todo aquello maravilloso que me paso, sin importarme la edad, ni el tiempo que ha pasado, y tampoco que otros momentos de la vida han sido mejores. Nada de eso, son recuerdos maravillosos que viven en nosotros.
Me ha contado una persona mayor uno de sus recuerdos; la persona en cuestión tiene ya casi los cien años ¿cuantas anécdotas puede tener? Un sin fin después de tan larga vida. Una de ellas es muy curiosa: esta persona desde muy temprana edad era maquinista de un cine, vaya, como dice él. "El chico que echaba la película". Eran los años de la guerra, y él un chaval muy joven. No importa de que bando era, eso hoy ya no tiene importancia, ya que debemos guardar las hachas de guerra y querernos todos un poco más, ya que la vida es muy larga, pero al mismo tiempo muy corta y digo yo, que, para que pelear por una tontería.
Bueno pues el chico como ya he dicho anteriormente era un chaval que todavía no conocía mucho del mundo; también es verdad que a través del cine podía saber más cosas que otras personas. Él vivía en un pueblecito más bien pequeño y no había salido mucho al exterior. Pues como todos tenía una curiosidad, pero no era poseedor de ninguna radio donde poder escuchar las noticias que a él le interesaban, y según tengo entendido tampoco era el momento más adecuado para escuchar algunas de las emisoras que por aquel entonces estaban prohibidas. Pues bien, él se hizo una radio clandestina, aunque había un problema, necesitaba la lampara que tenía la máquina, no lo pensó dos veces, se la quito y la puso en el aparato, a escondidas escuchaba aquello que le interesaba tanto. Al decírselo al dueño lo que le pasaba, quiero decir que se le había fundido la lampara de la máquina, el señor le pidió que se la diese para poder comprar otra igual, se las ingenio, la he tirado a la basura, claro que ya no la encontramos, porque ha sido al barranco. Debió decirlo con verdadero énfasis, ya que el buen señor se lo trago y tuvo que traer más de una para saber la que en realidad podía encajar en dicha máquinita.
Mientras el señor mayor me lo contaba, yo le miraba a los ojos, note que la alegría le inundaba al decir algo que había sido un poco peligroso para él, ya que en aquella época, no se podía jugar con todas esas cosas, a la primera de cambio se torcían, maravilloso recuerdo para un señor que a pesar de sus años sigue teniendo su mente lúcida y fresca como si en realidad fuese un joven.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Es la primera vez que me propongo hacer un blog personal, me parece algo magnifico el poder expresar en una página todo aquello que pienso, o, que hago en algún momento del día, o de mi trabajo.