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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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PALABRAS DIVERSAS

CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 23 de abril de 2013

DÍA DEL LIBRO 23-04-2013

Acuarela de Higorca Gómez Carrasco



Hoy las letras vuelan. Veo como están en el aire. Parecen globos de colores. Me viene a la memoria un manco  ¡Cervantes! que tuvo la gran idea de crear un personaje tan acertadamente que se ha hecho universal.
¡Don Quijote de La Mancha! Que con su lanza en ristre, su escudilla por sombrero, ha recorrido todos los confines.
Da igual dónde te encuentres… hablar del hidalgo es una conversación amena y distendida.
Dedicar el 23 de abril como el día del libro es abrir la mente a un sinfín de historias, de vivencias, de sueños. Es sentirse viva, protagonista de cualquier novela.
Cabalgar sobre las nubes pensando en que llevas una corona de flores y una larga melena rubia. Sin importar la edad, ni el momento. Soñar en libertad a lomos de un caballo blanco, que en su galopar el aire parece acariciar el largo crin del animal que al mismo tiempo acaricia la cara de la cabalgadura.
Tampoco es imprescindible poder tener un día para que alguien te regale un libro o nos compremos uno por ser el día de… comprar un libro es regalarse un tesoro, por que el nos sirve para aprender a ser mejores.
Mientras leo de nuevo ese don Quijote de La Mancha puedo disfrutar de unos paisajes inigualables, ninguno es igual al otro. Pasó y pisó por tantos lugares de la piel de toro que podemos imaginar y al mismo tiempo soñar al igual que hizo nuestro caballero para ver cada uno de ellos.
Soy como la Dulcinea que nuestro personaje adoraba cuando sentado sobre una cabalgadura flaca y enjuta como él, recorría la meseta manchega descubriendo molinos que más bien monstruos le parecieron, mientras gritaba, o más bien vociferaba ¡¡Dónde está el Tobosoooo!!
Eso sí, siempre acompañado por un fiel y servicial escudero.
Vuela imaginación…¡es el día de las letras, qué más da lo que piensen si los locos son los que siempre aciertan y en verdad no hacen daño, ni causan dolor!


Higorca       

viernes, 19 de abril de 2013

VERDERÓN TRINA

Acuarela de Higorca Gómez


Un pajarillo verde parece
estar posado,
sobre una rama de mi higuera.
Me deleita con sus bellos trinos,
hace que vuelva mi cabeza,
que escuche atenta…
que busque entre las ramas
para saber dónde se halla.
¡Es tan hermoso su trino!

Bello pájaro que cantas
que anuncias la primavera,
que de rama en rama saltas,
que mueves alegre tus alas
¿quizás estás esperando
a tu pájara enamorada?
Canta, pajarillo verde, canta...
Tus trinos me dicen que
andas enamorado de esa
pajarilla un poco más clara.

Higorca


lunes, 11 de marzo de 2013

MI HOMENAJE A TODOS AQUELLOS INOCENTES QUE MURIERON UN 11 DE MARZO DE 2004

Óleo de Higorca Gómez



Cuando llegan estos días brota en mi una fecha, once de marzo de aquel 2004.
No hace falta bucear mucho en la memoria para sentir todavía hoy la punzada en el corazón. Recuerdo que me despertó una brutal noticia. No sabía si en realidad estaba soñando o si ya me había despejado y al escuchar todo lo que estaba pasando tenía un terrible ataque de pánico.
¡Hay fechas que no se pueden olvidar! Todo alrededor de nosotros, aún estando lejos olía a muerte, a sangre, a dolor, a hierros retorcidos, a llanto y desconsuelo.
¿Quién había hecho aquello? Era imposible de controlar. Las noticias que llegaban cada vez eran peor. Había explotado un tren, otro y otro más tarde, en distintos sitios pero casi a la vez. Creo que todos los españoles estábamos con la oreja pegada a la radio y sin despegar la vista de la pequeña pantalla.
Creo que mi primera intención fue salir corriendo, pero… ¿a dónde iba? ¿en que podía ayudar yo? Si solamente de pensarlo estaba desarmada.
¡Qué tristeza Dios mío! ¡Y al mismo tiempo que impotencia! No me atreví a preparar el desayuno, de pronto había desaparecido el hambre mañanero, tan pronto sentía escalofríos, como una calor agonizante ¿Qué estaría pasando por aquellos lugares? No podía quitarme de la cabeza a las pobres familias. Como una autómata cogí el teléfono y me puse a llamar a todos los amigos que más o menos sabía que tenían que ir a Madrid temprano y también aquellos que vivían por allí.
¡Gracias a Dios no les había pasado nada! Madrid era un caos, sirenas de ambulancias, coches pitando con pañuelos en las ventanillas, gritos y más gritos, llantos y más llantos.
También he pensado muchas veces en el once de septiembre en Nueva York cuando veíamos caer las torres y gritando pregunte ¿han cambiado la hora del telediario? Mire el reloj y fue entonces cuando escuche la voz conocida de la comunicadora. Fue el mismo pánico, el mismo dolor.
Me pregunto tantas veces ¿Por qué tienen el alma tan dura? ¿Qué fanatismo les induce a esos actos? ¿Por qué no piensan en sus familias antes de cometer semejantes crímenes? No obtengo respuestas ¿cómo las voy a tener si seguramente ellos están adiestrados para eso? ¿Será que les dejan el cerebro vació? ¡No encuentro explicación!
Quiero gritar fuerte y no puedo, también me pasó ese día, era imposible. Es difícil que me escuchen pero quiero gritar mil veces ¡¡basta ya!!
Calmemos nuestras ansias de poder, porque todo eso es simplemente; ansías de querer ser más que nadie. Querer estar por encima de todos. Sembrando el dolor, la tristeza. Una buena parábola seria; la cizaña crecerá por encima del resto, hasta ahogar la buena siembra.
Mi sentimiento y mi cariño para todas las familias que ya no pueden recibir los besos de aquellos que se fueron.

Higorca

sábado, 9 de marzo de 2013

CUENTO O VERDAD??????????

Óleo de Higorca Gómez


Suelo despertar cuando el reloj-despertador pone en marcha la radio. Empiezan las noticias del día y mientras escucho atentamente todo lo que pasa, o no pasa, pero que el comunicador de turno lo “suelta” y todos lo creemos ya que a esas horas de la mañana todo nos parece bien.
Pero… hace unos días pude escuchar una noticia que me hizo sonreír y también pensar si sería verdad o un bulo del otro lado del mundo.
¡Si era verdad, me hizo pensar! Me quede quieta para saber si esa noticia seguía o se quedaba en “eso”, en “agua de borrajas”. Aquello seguía y entonces además de reír, dije en voz alta ¡en todas partes hay gente rara que “encauza” o canaliza un poco mal la buena suerte!, o llamémosle como quiera.
La noticia en si era más o menos de esta forma. Una señora china poseedora de una inmensa fortuna, trabajaba como una más limpiando calles y escaleras para vivir.
No pude por menos que soltar una carcajada, para pensar después ¿si está señora no le importa el dinero no sería mucho mejor que distribuyera un poco entre tantas personas como hay por el mundo y que no tienen ni tan siquiera lo más imprescindible?
Una inmensa tristeza se adueño de mi ¡qué mal está el mundo! si ni tan siquiera nos sirve la cabeza para pensar. Menos todavía el corazón. Claro que si la pobre señora trabaja tanto no le da tiempo a saber que existen ese tipo de personas. Seguramente no le hace falta saltar fronteras para poder ayudar a cualquier ser que lo necesite, ya que también en el ahora llamado el país de la opulencia, la inmensa China encontraría niños que están esclavizados en un “cuchitril” y que no comen ni lo básico. U otros que no tienen ni trabajo, ni un techo que los albergue, o una madre que los cuide.
Mi pena era tan grande que hablaba en voz alta ¡que tonta! Si es inútil, no me puede escuchar ¿no tendrá ella alguien que la aconseje bien?
Espero que aunque lejos mi voz le despertara ese rincón del alma que le dijese ¡busca, busca a todos los necesitados y reparte tu fortuna! Sigue luego trabajando para poder seguir ayudando.
Todos los días sigo escuchando esas “pequeñeces” grandes noticias que parecen tonterías y que según los comunicadores son ciertas.

Higorca

jueves, 7 de marzo de 2013

DIA DE LA MUJER

Acuarela de Higorca Gómez


Sentada en la “atalaya” como si fuese un “arbitro” mirando atentamente mientras se celebra un partido de tenis.
Testigo mudo del ir, y venir de la pelota. Mientras el pensamiento también mantiene un ir y venir de recuerdos y vivencias. Entre tanta maraña se va descubriendo la hebra que al final de ella nos lleva a mirar de frente cada uno de los momentos por donde pasa la vida ¡Las personas!
El ser mujer siempre ha sido una verdadera partida de tenis. Idas y venidas por el mundo, venteando de la mejor manera posible el quehacer diario.
Teniendo cuidado con la raqueta del otro para poder ver hacia dónde va la pelota ¡Difícil dilema! Por las otras mujeres, y, por aquellos hombres que se puedan tener cerca.
Miro para un lado de esa pista y me encuentro toda clase de: crisis, de corrupción, y a veces hasta de dolor. Un dolor agudo que llena el alma y el cuerpo ¿sentimientos de mujer?
Qué difícil cambiar para mirar al otro lado cuando me encuentro tanto donde indagar e investigar aún sin querer, y sin que nadie se dé cuenta de que soy mujer, al mismo tiempo que me pregunto ¿por qué esconderme? ¿De quién me escondo? ¡¡Aún no lo sé!!
Lo que sí estoy segura que corrupción no es igual, o, solamente a robar dinero. También es robar ideas o querer apropiarse de sabiduría ajena.
¡Eso también está de moda! Sobre todo entre las mismas mujeres ¡lamentablemente!
Miro esa hierba que crece, fina, segura, verde, preciosa. Dónde el tenista puede pisar con fuerza para ganar la batalla. Mejor, la partida y vuelvo a preguntar ¿algún día también la mujer la ganara? ¡Pero no a medias! Así no es necesario. Tiene que ser entera. De igual a igual.
Hemos ganado mucho. Hemos avanzado mucho. Pero también nos ha hecho más prepotentes. Más machistas dentro de las propias mujeres. Es un maratón entre nosotras mismas por querer llegar a ser la más famosa, que no la mejor.
Esa es la razón por la que nos gusta poner zancadillas, de cualquier forma, pero ¡lo que más interesa es que caigan!
Eso es lo que veo en el otro lado de esa red. Una hierba que apenas sale de la tierra, amarillenta, pobre, donde al pisar el pie, sufre y el dolor se agudiza. Pero el tenista debe ganar, no importa si sabe o no más. Si quiere aprender, o aprendido más ¿eso de aprender qué es?
-     No hace falta saber, yo salgo en la “tele” ¿para qué lo voy hacer? Yo gano dinero – dice aquella que vana es.
Es igual que la hierba, esa que no quiere crecer; y el tenista que no quiere aprender. Mirándolo bien, al final siempre gana aquella mujer que sin aparecer mucho va haciendo como la hormiga. Ganando en sabiduría. Porque a la sabiduría no le hace falta estar en esa pequeña y loca pantalla, no la necesita. Como tampoco estar, mejor querer estar siempre de protagonista ¿para qué?
Cuando llega el momento, brilla como esa hierba fina y verde que hace que el campo sea más adecuado para poder caminar el tenista.
En la parte donde la hierba esta mustia, me trae tristes recuerdos, melancolía. Veo como el pobre tenista va tropezando con esas odiosas piedras que parece puestas en ese lugar. Como algunas veces nos encontramos nosotras con esos seres “féminas” que se creen, o quieren parecer superiores.
Y al fin y al cabo son eso. Una triste hierba mustia. Que una vez quitado el maquillaje se encuentran desnudas por qué no saben ni pensar.
Pobres muñecas de carne y hueso, que simplemente se dejan manejar. Que quieren estar sobre esa arena que sin darse cuenta moviéndose esta.
Pasa el tiempo y es mejor no pensar, o no mirar al otro lado de la red. La pelota sin duda sabe donde tiene que pegar, en el lado de la suave alfombra.
Al  mismo tiempo que puedo pensar con la debida humildad ¿quién tiene más poder? ¿Para qué pensar en la igualdad?

Higorca

martes, 5 de marzo de 2013

BOLIVIA EN ESPAÑA







Fotografías cedidas por Pasos

Como disfruto viendo pasar las “peñas” y carrozas en la fecha en que el señor Carnal sale de paseo. O lo que es lo mismo en carnaval.
Llegan con bullicio, alegría y sobre todo explotando de color. No les importa el frío, o ¿sí? creo que ni siquiera lo notan. Digo eso porque llevan muy poca ropa, y eso que intente mirar bien y viendo los brazos desnudos, y en las piernas como mucho, unos leotardos de red. La tarde era gélida, aunque ellos danzaban con ganas, seguramente para no quedarse congelados.
La “marcha” sigue y la música no para. Cada charanga o peña lleva la suya y al final se forma un “batiburrillo” incomprensible haciendo que todos nos movamos al mismo ritmo. Ellos, los componentes de la cabalgata, y aquellos que estamos viendo y escuchando el bullicio.
A fin de cuentas eso es el Carnaval, asueto, divertimento, y colorido dando un toque especial a un invierno gélido y duro.
Este año en Socuéllamos algo distinto desfilaba. Destacaba del resto. Maravillosos trajes, fantástico y laborioso trabajo. El pueblo boliviano daba riqueza a ese desfile “carnavalero”. La música y los bailes llenaban el lugar de rico colorido. Folklore puro de allende los mares. Del altiplanicie o de las regiones andinas. Digamos Bolivia. Gentes venidas de allá y que se han aposentado en ese rincón manchego, dónde la gente del pueblo socuellamino les ha dado la bienvenida, y dónde han creado una comunidad.
Fue una gran idea y el mejor momento para dar a conocer sus trajes típicos, sus ricos ropajes, y sus ancestrales bailes. Todos aquellos que estábamos viendo el desfile quedamos prendados de tanta riqueza en unas ropas que lucían con mucho orgullo, exhibiéndolos en una tierra tan lejos de la suya para ilustrarnos, para decirnos algo más de su cultura.
Yo también les doy las gracias por traer hasta la tierra que piso don Quijote y el bueno de Sancho Panza, su forma de ser, su carácter, su explicación para que todos podamos conocer un poco más esa tierra hermana, Bolivia.
Una buena fotógrafa me regalo las fotografías, cosa que agradecí mucho, pensé ¿por qué no enseñarlas y dar a conocer un poco más de ellos? Desde aquí mando un abrazo a todos los bolivianos.

Higorca 


viernes, 1 de marzo de 2013

EL CICLO DE LA VIDA

Acuarela, Higorca Gómez

Pasajes y más pasajes. Como películas. Trozos de la vida que se arraigan en la mente ¿Raíces entrelazadas de nosotros mismos?
Caminos y más caminos que parecen hierros candentes. Mensajes que traen a la mente la fuente necesaria de todo un tiempo.
¿Qué digo tiempo? Vida, toda una vida que dicen que es larga. Me pareció a mí que fue demasiado corta. Como un dulce y amargo sueño, porque de todo he tenido.
Claro, me dicen ¡como el resto de aquellos que me antecedieron! Y de aquellos que más tarde vendrán precediendo.
La vida pasa ¡la vida no! Siempre es la misma. Todos los que nacemos y morimos. Porque se nace y se muere. Todo aquello que está vivo. Es el ciclo de la vida ya sean: plantas, animales o personas.
Todo es uno. Cada uno con su inteligencia. Porque sí, todo lo que pasa por este pequeño e inmenso mundo es energía y toda energía tiene su propio pensamiento. Su propia vida.
Así una a una pasa como una diapositiva. Energía pura y dura, como tal envejecemos nada más nacer, nos envolvemos en una rosca como la crisálida, crecemos y cuando llegamos a una edad joven y madura es cuando esa flor de nuestra vida está más hermosa. Después viene la decadencia y vemos ahora que somos como esa margarita se va deshojando lentamente.
Llega la madurez y menos lento bajamos la cuesta, esa cuesta que nos lleva a la misma muerte.
Mientras, nuestra mente se forma intentando llegar al máximo de las fuerzas, llenando nuestras tuberías cerebrales de vitalidad, nuestras neuronas de ese espeso y al mismo tiempo invisible liquido llamado inteligencia.
Así va pasando el tiempo y llenando todo lo que nos rodea nuestro ciclo vital.

Higorca

domingo, 17 de febrero de 2013

HOMENAJE A MARIFE DE TRIANA



¿Cómo no hacer un homenaje a Marifé de Triana? (16-02-2013)

Toda una generación hemos nacido y crecido con las  canciones de esta gran mujer. Digo bien, gran mujer, y gran cantante.

Cada vez que sonaba en la radio su voz era como si la estuviéramos viendo. Nos parecía una muñeca en el escenario, en cambio, era una señora, una gran señora, una dama de la copla. Una dama que además era una sublime actriz. Era entonces, al subirse en el escenario cuando se crecía al mismo tiempo que nos hacía vibrar, sentir cada estrofa, cada verso. Solamente ella sabia dar, sacar la fuerza necesaria para que a todos nos penetrara hasta el alma. Hasta el vello se ponía como escarpias al oír esas bellas letras en su majestuosa voz.

Hemos tenido muchas copleras, muchas cantantes de ese género que han ido pasando a lo largo del tiempo. Pero Marifé unía, la voz a la interpretación. Podíamos ver, y admirar su cara transformada, poseída, siendo la protagonista de esa historia escrita en verso.

Su sencillez, saber estar, y de una exquisita humildad, hizo que se retirara en silencio. Sin hacer ruido, dando de esa forma más calor y color a una vida llena de hermosas letras. Se retiro a su rincón favorito. Aunque sevillana de nacimiento era una malagueña de hecho. Se ha querido ir como aquel que pasa de puntillas para no hacer ruido, para dejarnos el sabor dulce de una serena belleza, no queriendo hacer una tragedia, una despedida cruel.

Ahora también Marifé descansa en ese mundo desconocido por dónde seguramente están otra vez juntas, unidas esas hermosas voces que servirán para hacer coro a los serafines que tanto podrán aprender de ellas.

Descansa en paz maestra de intérpretes, de saetas que al aire saltan para que sean recogidas por unas manos blancas y puestas como ramilletes al pie de esos santos y santas, de ese Cristo que tú tantas veces le cantaste.

Higorca 

MI CABALLERO

Dibujo de acuarela; Higorca Gómez
      

Acaricio tu pelo gris
seda encuentro en mis manos,
rizos de plata parecen,
anillos que ensartan mis dedos.
Otro año amor juntos
San Valentín, dicen que es el patrón
de estos amores nuestros.

Quiero seguir peinando
mil años más con mis dedos,
tus grises y finos cabellos
seguir mirando tus ojos
y pensar que son un espejo.

Besar tus labios rojos
tu boca jugosa y fresca,
sentir tu voz aún 
            un poco ingenua
decir con un tono dulce
que sigues queriéndome
como aquel ya lejano
                        primer día.

Porque yo si te sigo queriendo
y abrazada a ti sigo durmiendo.

Higorca 



jueves, 14 de febrero de 2013

PORCIONES CREATIVAS


Un honor haber sido seleccionada y poder estar entre este puñado de escribidores que como yo su ilusión son las letras. Componer porciones de relatos, de sueños que se plasman en papel.

Higorca

lunes, 4 de febrero de 2013

CARNAVAL 2013

Acuarela de Higorca Gómez


Caen las hojas del árbol, del calendario, y así van pasando los años sin apenas darnos cuenta.
Llega el otoño. El otoño también en la vida de las personas y los días son más cortos.  Sin darnos cuenta llega el invierno duro, frío y la oscuridad nos dice que pronto, de nuevo se irán alargando las tardes y eso nos anunciará, nos hará entender que por fin llega ¡El Carnaval!
Año tras año ese señor don Carnal nos anuncia que son los días en los que se puede disfrutar, en lo que todo está permitido, todo se acepta sin importar la edad, ni el sexo, todos dispuestos a gritar ¡VIVA EL CARNAVAL!
Y… me pregunto yo ¿Estamos seguros que solamente estos días está permitido todo?
Cada vez que abrimos algún medio de comunicación nos parece carnaval, porque no es, o ¿sí? normal todo lo que estamos oyendo, escuchando, cayendo por todas partes. Unos se culpan a los otros, los otros a unos. A todo esto ¿a quién hacemos caso? Lo que sí sé es que estamos rodeados de un mundo carnavalesco, y un poco ingrato.
Porque carnaval es una mentira sobre otra, pero también con una se tapa otra, y así se van callando cosas muy serías y lamentables para todos los españoles.
¿Quién será el ganador en esta batalla? Difícil pregunta y más difícil contestación, el carnaval señores esta al llegar. Los pregones, pregoneros, y todo lo demás, danzan con fuerza para que el disfrute sea total.
Deseo que todo lo que está pasando sea fruto del disfraz ¡que se caigan las mascaras, las mascaradas y el antifaz!
Que se vean bien las caras, que gane la ética y la moral, que cuando termine este carnaval todo sea paz, que devuelvan aquello que robaron para bien de todos en general. Entonces gritaremos con fuerza ¡VIVA EL CARNAVAL! ¡Viva siempre don Carnal! Pero con la verdad.

Higorca

sábado, 5 de enero de 2013

LAS TABLAS DE DAIMIEL, LUGAR PARA SOÑAR

Dibujo realizado por Tania 


Cuando Alejandro me propuso preparar un acto en Las Tablas de Daimiel, no lo pensé. Me explicó lo que querían, me pareció muy bonito. Sería un acto de poesía, música y convivencia. 
Un acto reivindicando ese hermoso lugar. Y bien digo ¡hermoso lugar!
Aunque no soy de la tierra, amo los lugares donde he vivido, y, convivido, donde he pisado, y compartido horas y parte de mi vida.
Alejandro del Moral director del Centro de Interpretación. Gran apasionado de todo lo que se llame naturaleza. De todo aquello que huela; a tierra, o mar, a cuevas, aún siendo bajo las marismas. Sabe bien cuánto me gusta pasear por esos maravillosos “caminos”
Desde la primera vez que las conocímos sentí algo dentro de mí. Era estar en un lugar para soñar. No importa escribir de nuevo, sentir en mi interior el regocijo de adentrarme en un mar distinto donde tanto me inspira, en el que he tenido la gran suerte de poder pintar un buen puñado de obras.
Caminar por ellas es sentir el vuelo intenso de la cigüeña negra que va buscando la comida necesaria para alimentar el polluelo que la está esperando con el pico abierto en el nido.
Esperando ver las hermosas grullas en movimiento. Mientras me quedo escondida entre los hermosos y vitales Tarayes, esperando ver como los flamencos hacen su paseo picoteando el subsuelo. Los tranquilos patos en familia, o lo que es lo mismo la mamá pata y tras ella su pollada, cuatro o cinco pequeños y aún “plumíferos” hijos que la siguen a la espera de encontrar un refugio para no ser un exquisito bocado de las rapaces. Todo ello da vida a ese enorme “charco” manchego.
Miles de insectos alrededor nuestro mientras seguimos andando mirando y admirando a través de los rayos solares que además de dar calor  nos ofrece la luz para poder contemplar a placer los caballitos del diablo de hermosos y brillantes colores. Mientras, entre ellos las libélulas danzan en busca de los carrizales.
Pequeñisimas mariposas azules, y, otras más grandes, brillantes, de mil colores, y, allá sobre un hermoso cardo “morao” puedo ver como se acerca una inmensa y extraña criatura de la misma especie pero de color negro ¡qué maravilla! Sin el menor movimiento para no molestar nada, me quedo embobada al ver como emprenden el vuelo danzando con su inigualable baile.
En las barandas o quitamiedos que hay en las pasarelas, por dónde pasear en su interior, encontramos en los rincones arañas de patas largas, o las otras de mucho cuerpo y pocas patas, tejen su tela para preservarse de nosotros los mortales que vamos destruyendo todo aquello que tenemos a nuestro alcance.
Al mismo tiempo veo que una cabeza roja, preciosa me está mirando al mismo tiempo que nada delicadamente buscando refugio. Es el pato "colorao, expresionista pincelada de color en el agua amarilla-verde del humedal.
Silenciosamente una nutria se esconde para no ser vista, mientras descubro unas pisadas de jabalí, que al caer la tarde cuando ya no queda apenas luz natural y el cielo se puebla de estrellas, sale de su escondrijo para pasear por todo el parque.
¡Hermoso paseo por mi lugar preferido! Da igual el invierno, que el otoño, la primavera o el verano. Al amanecer o al mediodía, o esos atardeceres, ocasos que enrojecen el cielo con enormes pinceladas, mientras los árboles autóctonos como son los Tarayes van cambiando de color, dando replica a tantas otras plantas como se pueden encontrar en Las Tablas de Daimiel.
Triste y doloroso aquellos que quieren confundir con odiosos protagonismos a las personas, anteponiendo el bien hacer de los lugares para propios méritos.
Las Tablas de Daimiel, no es un lugar vetado, todos los mortales pueden pasear por ellas, cuidando y amando el ámbito natural como si se tratase de un hermoso santuario.

Higorca


martes, 11 de diciembre de 2012

NOCHEBUENA

Dibujo a plumilla y tinta china. Autora, Higorca


Hacía frío, mucho frío. La noche estaba oscura, y, al mismo tiempo el cielo estaba plagado de brillantes estrellas. Parecían miles de lucecitas que se encendían y se apagaban para anunciar una buena nueva.
En la plaza del pequeño pueblo había un enorme abeto adornado con miles de luces de colores, cuando unas se apagaban otras se encendían. Unas veces verdes, otras rojas y blancas. Era una combinación perfecta. Como si las estrellas se hubiesen puesto de acuerdo.
A lo lejos se podía escuchar el sonido de una zambomba y una guitarra, al mismo tiempo que alguien cantaba con fuerza un villancico. Era un veinticuatro de diciembre. Nochebuena.
No se veía a nadie por la calle, aunque de vez en cuando alguien gritaba o iba de un lugar a otro con una botella de anís vacía y una cuchara de palo para hacerla sonar, para pedir el aguinaldo. Casi todos estaban en sus casas preparando la mesa para cenar.
El pavo, o el besugo estaba preparado en el horno para después de una buena lombarda o unos cardos bien hechos, “devorarlo”, para terminar con turrones, cava y toda clase de dulces de rico mazapán.
Los niños de la casa estaban deseando que terminara la cena para pegarle fuerte al pobre “tió”. Le habían puesto de comer todos los días y sobre todo habían hecho los deberes y se habían portado bien. Entonces no tenían miedo el tronco les “cagaría” muchos caramelos y golosinas.
De pronto sonó la campanilla de la puerta, era tarde ¿Quién podía ser? Abrieron y no vieron a nadie ¡qué raro! Salieron para mirar si alguien se había escondido, era noche de bromas. Tampoco se veía a nadie. Cerraron, hacía mucho frío para dejar la puerta abierta.
Estaban sacando las “viandas” del horno. De nuevo sonó el timbre.
Otra vez abrieron la puerta, no había nadie - ¡qué raro es todo esto! - Dijo la dueña de la casa - ¡llaman a la puerta y no hay nadie! voy a salir a ver si se esconden.
Al lado del árbol pudo ver una cosa que se movía, fue hasta ello para ver que era, o si alguien necesitaba ayuda. Vio que era un niño, estaba tiritando, las lágrimas se le habían congelado en la cara que llevaba algo sucia.
La mujer le pregunto - ¿has sido tú el que ha llamado a la puerta? - El pequeño movió la cabeza negando, la miraba con miedo, temblaba y los dientes le castañeteaban - ¿te has perdido? ¿dónde está tu mamá? – el niño solamente movía la cabeza en señal de negativa. Por fin hablo despacio, le temblaba la voz.
-       No tengo a nadie, mi mamá se ha muerto hace pocos días y tengo miedo, frío, hambre – al mismo tiempo que hablaba, lloraba y temblaba era difícil entender al pequeño - ¿qué hacer con él?
No lo pensó lo cogió de la mano y lo entró en la casa, lo miró bien, no iba sucio, todo aquello le parecía raro pero… le condujo hasta el baño; le  lavo la cara y las manos, -  es muy guapo, - pensó, miró la ropa que llevaba puesta, le dijo que se esperara mientras iba a coger ropa de su hijo, lo puso todo limpio y lo llevó hasta el comedor.
Todos miraron sorprendidos al muchacho ¿Quién era? Las preguntas se agolparon en las gargantas de todos los que se encontraban allí.
Le buscaron un sitio en la mesa, al lado de los niños. Estaban contentos, después de cenar, harían “cagar al tió” y después jugarían un rato, seguro que estando el niño “nuevo”, la mamá les dejaría más rato.
Todo era alegría en la mesa, los niños ponían la nota de jolgorio y griterío, era Navidad. Terminaron de cenar y los pequeños se fueron al baño, tenían que lavarse las manos, estar guapos para recibir los regalos del tió.
Todo estaba preparado, cada niño con el bastón y la garganta clara para cantarle al pobre tronco. Estaban nerviosos, se les notaba, esperaban muchas golosinas ¡el tronco no podía traer nada más era pobre! Ellos se conformaban con esas “chuches”, los Reyes Magos eran los que traían los juguetes.
Aunque en su interior pensaban que a lo mejor…
Salieron todos en tropel, llenos de energía, se pusieron delante del tronco, con el bastón en alto dispuestos a cantar.
Empezaron los cantes y el “tió” dejo golosinas. Los niños locos de alegría de nuevo se escondieron. Habían acogido al pequeño como uno más, el niño reía y saltaba con ellos, los mayores los miraban - ¡mañana hablarían con la policía no podían quedárselo! Tenían una duda ¿qué pasaría?- una lágrima se escapo por la cara de aquella mujer. El niño era muy guapo, tenía una carita sonrosada y el pelo rizado más bien claro, la pregunta siempre la misma ¿Quién era?
Estaba pensando en eso cuando los niños se pusieron a gritar, saltaban y reían, los mayores se acercaron hasta aquel tronco y pudieron ver un montón de juguetes; coches, patines, cuentos, un balón, golosinas…
Todos se miraron - ¿qué ha pasado? ¿Qué era aquello? No comprendían nada.
De pronto miraron a los niños - ¿dónde está el pequeño? Busco por toda la casa, salió a la calle, miro y no encontró, no había nadie, era todo muy raro. El pequeño se había esfumado, no estaba ni la ropa, nada de nada.
Los niños estaban jugando con todos aquellos juguetes, ya era la hora de ir a dormir, se había hecho muy tarde.
Cuando llegaron a la habitación, un sobre les esperaba sobre la mesita. La mamá lo abrió ansiosa, cada vez entendía menos lo que estaba pasando.
Eran muy pocas las palabras que contenía aquel trozo de papel amarillento con un aroma especial.
Gracias por ser gente buena, seguir siempre así, estoy de vuelta, Feliz  Navidad.
Miro por la ventana y pudo ver como una estrella muy brillante se alejaba de la casa. También a ella una lágrima de nuevo asomo para correr por su bella cara.

Higorca

domingo, 25 de noviembre de 2012

UNA NOCHE EXTRAÑA

Óleo de: Higorca


La noche era cerrada. Se veían las estrellas titilar en un cielo tan oscuro que parecía negro. El silencio era sepulcral, para colmo no se movía nada de viento, se podía escuchar el silencio.
Unos metros más allá estaban las “ruinas” de una ciudad romana que estaba en principio de restauración. Era bastante grande, tanto que podíamos visitar, los baños, el anfiteatro, teatro, circo, catacumbas…   
Cuando estuviera toda restaurada tenía mucho que ver y dar a conocer de la época romana.
No había nada alrededor, ni pueblo, ni casas, nada de nada. Estaba sobre una pequeña sierra.
Dentro del coche me preguntaba ¿qué hacía en un lugar así a las tres de la madrugada? ¿Porque nos habíamos dejado embaucar para ir allí a esas altas horas con unas personas que apenas conocíamos?
Me había cerrado las puertas del coche por dentro, aún así miraba a través de los cristales quería ver todo alrededor sin apenas moverme para no hacer ni el más mínimo ruido.
Hacía casi una hora que se habían ido a buscar “algo” que aquella tarde se había dejado olvidado un pintor que había llegado desde Colombia.
Nadie le conocía. Había viajado a España recomendado por el gran maestro y renombrado pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, amigo de la persona que estaba junto a nosotros. A él le conocíamos un poco más nos lo había presentado un amigo común de Toledo. Nos llamo a casa pidiendo que fuésemos con él a recogerlo, tenía el coche averiado.
Así fue, el pintor llego, nos fuimos a comer, era la hora y se notaba que el recién llegado no había comido nada. Después de haber devorado con ansia aquellos ricos manjares, Andrés propuso ir hasta las ruinas para enseñárselas y de paso conocer un poco más a ese “artista”.
Vi como la persona foránea ponía una “riñonera” sobre las piedras que formaban los asientos. Estábamos en el anfiteatro de la ciudad.
Nadie hablo más de aquella “bolsa” cuando llegamos al pueblo bien entrada la noche, al bajar el colombiano se dio cuenta que había perdido la documentación ¿en verdad no lo había advertido?
Mirándole a la cara, dije dónde la había visto la última vez, pero claro era de día, luego me desentendí. No podía pensar que “iba a dejarla olvidada”. Note algo raro en su mirada, aunque estaba un poco lejos decidimos ir de nuevo hasta aquel solitario paraje. No se podía perder, la necesitaba para poder estar en el pueblo y después marchar para Madrid ¡de ninguna manera! Había que recuperar aquella cartera.
Oí primero sus voces, parecía que iban gritando, enfadados, luego pude distinguir en la distancia que volvían ¿no me habré equivocado?
No, no estaba equivocada, lo noté cuando se lo dije la primera vez y tampoco ahora, estaba segura ¡se  había dejado la documentación a sabiendas!
Llegaron hasta el coche y abrí las puertas para bajar. Cerca del coche había un árbol enorme, una fuente con agua muy rica, una casa albergue dónde los estudiantes de arqueológica pernotaban en verano. Detrás, justamente una necrópolis visigoda. Todo ello hacia que el lugar tuviera a esas horas de la madrugada una magia especial.
Allí estábamos bebiendo agua muy fresquita. Nos dimos la vuelta para “otear” nos pareció que no había nadie. – Bueno, vamos a beber agua otra vez y nos vamos – al darnos la vuelta de cara a la fuente, un hombre alto y muy delgado estaba apoyado sobre ella. Sonreía, parecía amable.
Todos nos quedamos mudos ¿quién era? De pronto empieza a contar la historia del lugar, explicando de “pe a pa” cuando fue construida la ciudad ¿de dónde había salido aquella figura? Nadie se explicaba cómo.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Era como un fantasma, muy alto y sobre todo muy delgado, al mismo tiempo era un señor elegante, bien parecido. Mientras explicaba de qué forma fue “concebida” note que me miraba, al mismo tiempo que hablaba y no paraba.  Le preguntamos ¿de dónde era, como había llegado hasta allí, dónde se alojaba?
Nos dijo que había llegado andando, siempre lo hacía, caminaba, pero solamente contestaba aquello que no le podía “dañar”, que no le comprometía a nada. Nos dio una lección en verdad muy buena de todo lo que nos rodeaba y también del nacimiento de Jesús.
Algo me quedo grabado, era verano y el señor llevaba una gabardina larga, iba limpio y peinado. Todo se me “liaba” en la cabeza. Necesitaba que nos fuésemos y al mismo tiempo me intrigaba saber quién era en realidad.
Nos quedamos con las ganas, después de un buen rato nos despedimos y caminamos hasta el coche que estaba al lado.
Antes de subir mire y en la fuente no había nadie, tampoco por los alrededores ¿qué había pasado? Igual como llego se fue.
Subimos todos al coche y nos marchamos camino de casa, teníamos que dejar a las otras dos personas en su pueblo y después todavía nos quedaba otra hora más para poder llegar a nuestro lugar.
Los dejamos y seguimos camino, en esas fechas los pueblos bullen en fiestas, nosotros estábamos agotados, pero íbamos hablando todo el camino. Hablando de la figura tan extraña que habíamos encontrado en la ciudad romana.
Nunca la hemos podido olvidar. Paso el tiempo, los años… un día mientras caminaba por la calle, vi una cosa que brillaba en el suelo, me agache para recogerla, cuando la tenía en mi mano vi con estupor que era una figura idéntica al señor que encontramos en la fuente. La guarde en el bolsillo y en casa se la enseñe a mi marido, nos miramos los dos pensando lo mismo.
Todavía la tengo guardada, durante mucho tiempo la tenía sobre la mesa de mi despacho, luego la guarde en una caja dónde tengo todos los pequeños recuerdos.

Higorca

martes, 20 de noviembre de 2012

DIA DE LA INFANCIA

Acuarela: Higorca




Junto a mi, unas caras me miran.
Veo sus ojos grandes,
desmesuradamente abiertos
dos lágrimas hay en ellos
lágrimas que resbalan
por unas mejillas rojas del frío.

Me miran pidiendo
un trozo de pan
¡simplemente eso!
sin importar nada más,
levantan las manos
como queriendo acariciar
o, ¿lo he entendido mal?
Creo que ha sido un trozo de pan
un beso, una caricia, una palabra
que simplemente diga paz.

Que no tiren bombas,
que dejen vivir a los niños,
que paren las guerras,
que tengan comida,
que tengan caricias,
que tengan cerca el calor de una madre,
el beso dulce al acostarse.

Esos ojos grandes que miran
que piden amor nada más,
no llores niño, no mires atrás,
camina de frente que encuentres la paz,
que allí no caen bombas,
y, pan te darán.


Higorca 20/11/2012