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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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PALABRAS DIVERSAS

CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

jueves, 5 de febrero de 2015


jueves, 20 de noviembre de 2014

DÍA INTERNACIONAL DEL NIÑO


Hoy celebramos el día internacional de los niños. Incluimos a todos aún sabiendo que no todos tienen la misma suerte ¿Por qué la vida es tan cruel con algunos pequeños que de nada son culpables? En realidad no es la vida en sí, somos los seres, esos que nos llamamos humanos y que hacemos verdaderas barbaridades.
¿Sabemos en realidad navegar por un mundo para hacerlo un poco mejor? Guerras que empiezan y no saben, o no quieren terminarlas por la maldita codicia. Intereses apetitosos que se llevan unos cuantos que están alrededor de las “tartas”.
¿Sabemos los adultos explicar a esos niños que son hijos, nietos, sobrinos nuestros cómo comportarse con otros que tienen menos?
Escucho conversaciones de abuelos que dicen tener buena formación y me quedo helada al oír como aconsejan a sus nietos o como protestan si acuden con todo derecho, otros niños de diferente raza o religión al mismo colegio o clase. Lo mejor de todo es oírles decir ¡no soy racista! Les pregunto ¿Están seguros? Todos los niños tienen los mismos derechos. Gritemos con fuerza para que se termine todo el horror que sufren y padecen ellos.
ANIMO A LOS POLÍTICOS QUE APRENDAN AMAR A LOS NIÑOS DEL MUNDO.

NACER ENTRE PIEDRAS

¿Qué día nací? ¿Quién fue mi madre?
¡No la conocí!
¡Nada sé de mi pasado!
¿Quién me lo puede decir?
Alguien empezó a contarme… ¡que
piedras fueron mi cuna, harapos
mis vestiduras!
Alguien me dijo… no supiste llorar,
no podía… mis fuerzas eran nulas.
Mi madre hambre tenía…
Quizás no recuerde bien… ¡que
unas gotas calientes sentí sobre mi piel!
Me parecieron lágrimas de una madre… ¡que
de sus ojos como manantiales,
brotaron agua para lavarme!
¿Quién me hablará de ello madre?
¡Solo las piedras del camino!
¡las ruinas de mi destino!
y… al viento gritaré… ¡madre, madre
cuéntame!
¿Quién soy? ¿Dónde estás? ¡Ven!
¡Solo las piedras del camino
cuando las pise contestaran diciéndome!
Naciste en Siria, entre piedras, harapos,
hambre, bombas y ruinas.
¡Allí naciste alma mía!

Poema, prosa y acuarela, autora:
Higorca, Derechos Reservados

lunes, 14 de julio de 2014

NIÑOS DEL DESIERTO

Acuarela de Higorca Gómez

Hunden sus pies en arena.

Dunas tienen por barreras.

Jaimas por viviendas.

Niños que viven en ellas

Todo distinto a un mundo
                      sin descubrir

y que algún día repudiaran.

Caminan hundiendo sus pies

en una arena caliente, sin agua,
sin pan a veces…

¿Dónde está el mar para partir?

Se preguntan a determinada edad.

Quiero vivir en un mundo de paz
aquí no tengo libertad..

Miro al cielo y veo las golondrinas volar

yo quiero ir con ellas, cruzar el mar

Allí está mi libertad

¡No sabe el niño que a veces 

el mar se traga esa…

tan ansiada voluntad.!


Higorca - Derechos Reservados


COLORES DEL DESIERTO



Acuarela de Higorca Gómez

Las tardes veraniegas son una delicia para sentarse sobre una roca y al mismo tiempo que nos refrescamos con la brisa del mar podemos contemplar los mil colores de un cielo único que nos hace soñar.

El mar, la mar esta serena, tiene un precioso color plata y sobre el se puede ver una bola con un rojo excepcional.

De vez en cuando me llega una pequeña ráfaga de aire acompañada de unas pequeñas gotas de agua con sabor salado. No me limpio, dejo que resbalen lentamente por mi cuello.

Me doy la vuelta y miro toda la arena que me rodea. Fina, dorada, y cuando la mueve el viento cambia de color ¿qué color tiene? No se definir, roja, marrón…

Entorno los ojos y pienso en los grandes desiertos, sobre todo en el que más cerca tenemos, el de Sahara. Arena y dunas, poca agua y campos de refugiados dónde se apilan las jaimas esperando que algún día sus habitantes puedan volver a sus casas, a sus hogares.

Supervivientes de una guerra provocada por  lo que tantas veces hemos traído a estas páginas y que en un principio iba a durar seis días, y todavía no hemos visto el final.

Cuarenta largos años de un exilio forzado como siempre.

Jóvenes  sin trabajo, familias que no saben cómo ni  de qué forma llegar para poder comer. Con mil carencias.

Y todo sigue en un profundo silencio. Todos callamos y sabemos que es el mismo problema de siempre ¡la corrupción! Así año, tras año…

Al mismo tiempo que el ruido de las olas me parece escuchar unos pequeños gritos y risas. Me vuelvo y veo un grupo de niños sus ojos se graban en mí, grandes, vivos, alegres, curiosos, tanto que parecen despedir unas chispitas doradas. Su pelo negro, rizado, al igual que su tez oscura me da a entender que no son de la Península.

¡Son los niños Saharauis! Quizás unos niños que durante un tiempo son privilegiados. Cada año nos visitan, niños que viven normalmente en campos de refugiados. Han nacido en esos lugares entre jaimas, arena y dunas, están acostumbrados a vivir con la falta de mil cosas, entre ellas el agua. Algo tan imprescindible como eso.
El verano es la libertad, una libertad tan deseada por el ser humano dónde poder volar, correr por un mundo totalmente distinto al suyo.
Se quedan estupefactos al ver como de una manera tan sencilla cae el agua por un “pequeño tubo” 

¡algo magistral para ellos!

Lavarse con la misma libertad como es el correr, sin pensar que se pueden quedar sin ese liquido y que después van a tener que ir a buscar hasta un pozo o algo parecido que lo más seguro tengan que andar unos cuantos kilómetros.

Desde hace muchos años llegan hasta nosotros. Alguna vez me he preguntado ¿de quién partió la idea y por qué? Seguramente se sentían culpables de su situación y quisieron paliar de esta forma tanto dolor.

Atenuar suavemente el gran horror que llevaron a cabo.

Pero siempre tenemos que dar gracias y mirar todo lo positivo de las cosas. Es mucho que agradecer y los españoles tenemos mucho de solidarios.

Un grupo de matrimonios los acogen como padres del verano. Una buena, muy buena labor. Alguno repite y viene más de una vez, siempre con esos mismos “padres”, hasta el punto que se acostumbran a ellos y se les hace largo el resto del año.

Los veteranos ayudan a los que vienen el primer año que miran todo con máxima curiosidad sobre todo porque no entienden todavía el idioma y alguna vez desconfían hasta que no  lo conocen bien…

Y… abren el frigorífico “dentro hay cosas para comer” les da miedo coger no están acostumbrados a todo ese tipo de “artilugios nuestros”.

La primera vez que visitan un médico, un dentista, o van a unos grandes almacenes, sus ojos no dan a bastó para mirar todo lo que allí encuentran.

 Me parece muy bien todo lo que se haga por esa “bendita” causa pero me llenaría mucho más que al final cada uno cediera un poco para crear un mundo libre, como corresponde al ser humano.

De nuevo pido que la concordia llegue hasta los políticos (y meto en el mismo saco a las Casas Reales) para que se den cuenta de todo lo que llevan entre manos, de toda la pobreza, del sufrimiento que existe en esos países remediándolo lo antes posible.

También esas personas tienen derecho a vivir de otra forma, sobre todo en unas viviendas dignas para que sus hijos, esos niños que se están formando tengan lo necesario para hacerse hombres de bien.

Entonces llegara la paz en el mundo.

Higorca - Derechos Reservados 



martes, 22 de abril de 2014

UN MAESTRO DE LAS LETRAS


Se ha ido en silencio. Quizás mientras alguien le cantaba al oído una de las melodías que a él más le gustaba. Un vallenato en el que le hablara de sus tantos libros, o mejor de su vida nada fácil y que él supo transformar, dar forma en las diferentes historias con las que deleitó al mundo.

Su sencillez hizo que más de uno pensará que daba la espalda a otros escritores ¡pudo ser! Pero pienso que le quedó poco tiempo para tales locuras.

García Márquez, o Gabo, era un entusiasta del periodismo que como tantas otras cosas supo elevar. Sin duda hombres como él elevan todo lo que llevan entre manos.

Mi generación le debe mucho a ese magnificó escritor. Coger su novela en mis manos era leerla con avidez al mismo tiempo que aprendíamos un español claro, fluido y excepcional.

Igualarlo con Cervantes es lo mejor que la critica a podido decir. Su mente clara supo plasmar en letras una vida llena de dificultad y al mismo tiempo iba dejando en el lector ese poso de intriga para seguir adelante con esos Cien Años de Soledad, o Amor en los Tiempos del Cólera…

¿Dónde estás ahora Alejandro, sigues en alta mar o estas de vuelta? ¿Estás perdido por esa ciudad llamada Macondo? ¿Buscas ese amor de anciano con una joven que te alegre la vida? ¿A quién contarás ahora tus historias amado Gabo?

La pluma descansa sobre la mesa, el tintero está seco porque esas manos, sus manos ya no lo tocarán.

Seguramente su voz conferencie por un lugar llamado Universo, entre nubes, amigos que allí le estaban esperando, ángeles con alas blancas y caras sonrientes, mariposas amarillas en diabólica danza, para preguntar todo lo importante que le ha pasado en su vida ¡Lo otro, ya lo saben! ¿para qué importunarle?

Allí en aquel lugar estará sentado sobre un lecho de pétalos de rosas amarillas con suave perfume para no importunar mientras piensa la próxima historia, la próxima novela dónde tendrá cabida una bella ciudad, un barrio de putas, miles de demonios, un río desbordado por la cólera, un campo dónde aterrizar un avión para narrar doce cuentos en los que pueda decir que han pasado cien años y ahora ya tiene una crónica muerte y que estaba anunciada.

Gabriel García Márquez, colombiano de nacimiento, ciudadano del mundo y mexicano de honor.

Higorca Gómez – Medalla de Oro N. Litt.


jueves, 17 de abril de 2014

GABRIEL GRACÍA MÁRQUEZ

Gabriel García Márquez - foto sacada de internet


Una pluma ha dejado de escribir. Quizás cansada de contar esas maravillosas obras grandes. Cargadas de premios.

También es fácil que se haya querido trasladar a un lugar más cómodo para seguir diciéndole al mundo lo que él piensa de la soledad, de esa muerte quizás anunciada prematuramente y tantas otras. Ahora recostado sobre una nube de algodón en interesante tertulia con otros compañeros también ganadores de los mismos premios para seguir narrando alguna más de sus historias.

Gabriel García Márquez ya no está físicamente en este mundo, pero no se ha ido del todo. Eso es muy difícil ya que sus obras, sus excelsas letras, su legado permanece entre nosotros.

Solamente una cosa quiero decir: Gracias maestro por dejar ese halo de sabiduría para poder seguir aprendiendo, para poder seguir leyendo y perfeccionando cada una de las historias que también nosotros contemos a los demás.

Ahora te permitimos descansar en paz entre los más diversos amigos que te puedas encontrar a tu paso por ese caminar en otro lugar.

Higorca – Derechos reservados

lunes, 14 de abril de 2014

SEMANA DE PASIÓN

Óleo de Higorca Gómez

Viernes de Dolores. Domingo de Ramos. Semana de Pasión. Procesiones, Pasos, Saetas 
canciones de dolor que al oír sus quejidos se eriza la carne. Ruidos de cadenas arrastrando. 

Olor a cera. Golpes de bastones de mando para indicar parada o arranque ¡Levantar el trono costaleros!

Celebraciones de la Vida y Muerte, de la Pasión de Cristo.

La entrada triunfante de Jesús a Jerusalén a lomos de una borriquilla. Recibido con palmas y ramas de olivo. Principio de la Semana Santa.

Penitentes acompañando los diferentes Pasos o Tronos en los que podemos ver cada pasaje del escarnio, crucifixión y muerte de Cristo para luego resucitar.

Días de vigilia, de ayuno y de recogimiento. Silencios continuos. Caminar lento por las calles empedradas. Cirios que van llorando dejando en el suelo la estela de sus lágrimas de cera para que no olvidemos durante un tiempo que por ese lugar pasó Jesucristo clavado en la Cruz.

Días distintos en los que todos nos creemos más bueno, todos miramos al cielo como pidiendo perdón o quizás pensando ¿SI HAY ALGO PORQUE DEJA QUE MUERAN TANTAS CRIATURAS INOCENTES?

Su Madre sufrió mucho mientras veía todo el ultraje que le hicieron a Él. Sintió en su propia carne el mismo dolor.

Pensando en todo eso me pregunto

¿Por qué teniendo el poder en sus manos no hace algo para que no suceda más?
¿Por qué no protege a esos miles de pequeños que están muriendo y sufriendo en el mundo?

Entonces yo sería la primera que pensaría con firmeza que existe Dios. No  dudaría ni por un momento. Tampoco me haría tantas preguntas como mi mente expresa.

Siempre me han dicho que hay que tener fe en algo. Quizás lleven razón, a lo mejor tengo esa fe y no me doy cuenta. De lo que estoy segura es de todo lo que palpo con mis manos, o veo a través de mis pupilas. Lo que escucho y lo que me duele con toda mi alma.

Y veo eso… personas que pasan hambre, que son desahuciadas de sus casas porque no tienen trabajo, ni dinero y si tienen hijos, niños pequeños. Padres mayores que tienen que repartir su pequeña “paguita” con su familia que desesperados vagan en buscan de un trabajo.

Niños buscando en los vertederos para poder llevar a sus casas un poco de dinero o la comida putrefacta que han encontrado y que no tienen nada más para comer. Niños en edad escolar y no pueden acudir porque tienen que ir a muchos kilómetros en busca de un poco de agua. Niños con armas en las manos apuntando a otros para disparar y matar a un semejante.

Ellos pasan año tras año la peor de las semanas santas y muchos de ellos cuando han salvado la vida e intentan emigrar todavía encuentran más obstáculos y vallas. Triste caminar el suyo, espinas y piedras punzantes.

¿Dios puede querer todo eso? Cualquier Dios que siendo el mismo toma el nombre que le han dado sus seguidores ¡No entiendo nada!

¿No sería más fácil que toda la carne que no se come por ayunar esos días se cogiese y se llevase a un orfanato para que esos pequeños comiesen “opíparamente”? Entonces yo sería feliz seguramente miraría al cielo dando las gracias por todo ello.

Seguro que yo sería penitente y arrastraría cadenas dando gracias por todos sus dones. Caminaría kilómetros portando velas para que su luz iluminara el camino del bien.

Así, de esta forma quizás cumpla con un solo mandamiento, invitando a quien lo necesite para que coma junto a nosotros celebrando la Pascua. Pero eso sí porque yo estaré segura que compartiré el pan y el vino con el mendigo. Con el Hijo de Dios.

Higorca - Derechos Reservados


SEMANA SANTA


Acuarela de Higorca Gómez




Semana Santa, calles engalanadas.

Balcones adornados con paños morados.

Tronos que en silencio pasan

al caer el sol y cuando empieza el ocaso.


Suspiros que salen del alma.

¡Ay, ay, ay, marecita de mi alma!

Quejios que inundan la noche Andaluza.

Reza cantando la saetera,

                   al Cristo atado a la columna

Y… a esa madre cuajada en lágrimas

con siete puñales clavados

en su corazón sangrante


¡Ay Madre Nuestra, Madre de Jesús

Hijo de Dios,

que le han clavado en la cruz!

Y Ella con su dolor en silencio,

en hermoso trono de oro también le sigue.

Sus penitentes, cofrades que van rezando

quedamente, un Ave María en silencio.

Un, dos, un dos, pasos que van marcando.

Lágrimas que van rodando.


Olor a cera que sube en columnas

hasta el cielo cuando ya es noche cerrada.

Cuando la procesión agotada

llega a su iglesia para entrar por la puerta.

Para despedirse otro año,

ha paseado su alma, su pena.


Higorca -11 – 04- 14 derechos reservados.

sábado, 5 de abril de 2014

ABUELAS DE LA GUERRA


Óleo, Higorca Gómez



Niños que corren descalzos,

sonrisas a medias, caras tiznadas,

cuerpos pequeños sin miedo a la nada,

manos vacías, ojos secos…

Ya no quedan lágrimas…

Ahora ni agua para lavarse

después de jugar en la calle.

No lloran, sonríen, sonríen a medias

viven entre rejas, piedras sin techo…

A veces de estrellas…

las más de plástico frío

sin colchón siquiera dónde dormir,

dónde pasar la noche.

No tienen peines, no tienen agua.

Madres que sufren por no tener comida

que dar a esos niños que esperan    

                               un plato caliente.

Abuela ¡dame un trozo de pan!

Y una sonrisa, una caricia,

no llores abuela, mañana

de nuevo amanecerá, mira…

-       veo una paloma volar

nos trae noticias de paz.

Abuela sonríe, ya lo veras.

Mientras la abuela cansada

Se duerme sobre la piedra

dónde sentada está.

Esperando siempre desde

que empezó la guerra ese

                       trozo de pan.

El agua para poderse lavar

¡no quiero que mueran más niños!

¡Por Dios que llegue pronto la paz!

Higorca 28-3-14, reservados los derechos

martes, 11 de marzo de 2014

TRÁGICO DÍA - 2014

Óleo de mi autoría, Higorca

Amargo despertar aquel día, 11 de marzo del año 2004. Era imposible seguir oyendo aquellas noticias. Me miré y me pellizqué preguntándome si estaba despierta o es que seguía dormida y aquello era un mal sueño.

No sabíamos como sentarnos a la mesa para desayunar, con todas aquellas palabras, lágrimas y amasijos de hierros, sangre y cadáveres de personas.

Con aquello que estábamos viendo en la pantalla era imposible llevarse el café a la boca y eso que estaba humeante y su olor llenaba la estancia.

No sabíamos cómo reaccionar, teníamos conocidos que ese día habían viajado a la capital. No me atrevía a marcar el número por… menos mal que conociéndonos fueron ellos los que llamaron para decir que estaban bien.

Era horrible, me vino a la memoria otro once de septiembre, también aquel día nos íbamos a sentar a comer cuando aquella “película” nos dejo lívidos.

¿Qué estaba pasando en el mundo? Mejor ¿Qué está pasando? Parece que  nos hemos vuelto locos y que matar es el único placer con el que cuentan algunos desalmados. Ahora estamos igual con el avión que se ha “perdido”. Con las guerras…

No quiero recordar aquellos hierros retorcidos y entre ellos todas aquellas personas inocentes que pagaron con su vida ¿tenían que pagar algo? La mayoría de ellos eran jóvenes en plenitud de vida.

Aquellos desalmados no se conformaron con uno, nooo, tuvieron que ser más y así cayeron uno tras otro los trenes de la muerte, dejando aquel olor nauseabundo de horror y desesperación para los que se fueron, los que quedaron y para los familiares que en su locura buscaban a los suyos sin encontrar las palabras adecuadas ante tal magnitud de sufrimiento.

Nunca olvidaremos aquellas imágenes, aquellos gritos, llantos y caras de espanto esperando noticias buenas o malas, pero noticias al fin y al cabo.

Se reacciono con suma rapidez y así fueron trasladados los heridos a hospitales y atendiendo con maestría, cariño y premura para intentar salvar cuantas más vidas mejor.

¡Cuánto aplomo demostró el pueblo de Madrid aquel día! Digno de alabanza, lo primero era acudir a los necesitados y no se pensó en más. Sanitarios, médicos, psicólogos, y todo aquel que estaba dispuesto a dar una ayuda moral, material, o entregando su sangre estaba al pie de todo aquel jeroglífico. 

Han pasado diez años y todo sigue vivo en el pueblo español. Ya no hablemos de las familias que perdieron a sus hijos jóvenes, o a esos niños que sus padres se quedaron entre las vías, o a los hermanos que nunca volvieron a ver… Algo muy difícil de olvidar.

Por esas razones y otras muy vigentes me pregunto una y mil veces ¿existe Dios? ¿Dónde estaba en esos momentos dejando que murieran tantas personas inocentes? ¿Dios quiere tantos mártires?

¡No entiendo nada pero a veces es mejor no querer entender!


NO QUIERO OLVIDAR

Nunca olvidare tanto dolor

entresijos de mentes retorcidas

como los hierros que quedaron

                  en aquellas vías…

Espanto veo en sus caras todavía

sus ojos desorbitados ante

                                  lo que veían

no podía ser tanto horror,

                                 les mentían,

parecían decir entre lágrimas

¿dónde estás hijo del alma?

¡No encuentro su cara entre tantas!

Decían aquellas madres enloquecidas

Buscaban una camisa,

algo que les dijera, que les diera

                         una pista siquiera

allí, allí quedaron en medio de unas

                               retorcidas vías.

Mi homenaje a todas esas inocentes víctimas.


Higorca – 11-3-2014 derechos de autor